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Eulalio González Ramírez, mejor conocido como “El Piporro”, trascendió el estereotipo y creó el arquetipo del norteño francote e ingenioso, emparentado con una ilustre genealogía de pícaros que viene desde el Siglo de Oro español.

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Con una riqueza verbal tomada del lenguaje popular de los habitantes de la dura y hostil frontera norteña mexicana, su habla es un ejemplo del ingenio humano frente a la árida naturaleza, del humor de la vida frente a la adversidad.

Considerado como uno de los grandes cómicos de todos los tiempos dentro del cine de la época de oro mexicano, destacó desde muy joven en diversas disciplinas como la locución y como reportero, así como posteriormente lo hizo como actor, cantante y compositor de música norteña.

A finales de la década de los cuarenta, el comediante participó en una radionovela al lado de Pedro Infante llamada “Ahí viene Martín Corona”, donde interpretó al personaje de quien heredó su nombre artístico: “El Piporro”, que le sirvió y lo benefició pero no lo devoró, como ha sucedido con otros que no pueden desprenderse de su exitosa caracterización.

Tras el éxito obtenido en este programa, saltó a la fama y de 1952 a 1957, Eulalio participó en veinte películas, al lado de figuras como Pedro Infante en “Cuidado con el amor”, “Los gavilanes” y “Escuela de música”, siempre mostrando su notable capacidad histriónica e imprimiendo en su habitual personaje del norteño ese tono gracioso y dicharachero.

El humor de “Piporro” triunfó a causa de su autenticidad, pues aunque él no inventó ese estilo, sí lo abrevó desde su niñez en una tierra de grandes conversadores donde se reconoce y festeja el ingenio y el verbo agudo y certero. Tomó el ingenio verbal de su tierra y de la música norteña para inventar su propio estilo, convirtiéndose en un artista único e inolvidable.

Fue un artista completo, pues actuaba, bailaba, cantaba, componía música, hacía guiones, dirigía y producía películas, un hombre versátil y talentoso. Entre sus composiciones musicales más famosas se encuentra “El Taconazo’”, canción más icónica y que también lo dio a conocer como “El rey del taconazo”.

“El Piporro” falleció el 1 de septiembre de 2003, en su casa de San Pedro Garza, Nuevo León, víctima de un paro cardíaco, dejando un legado invaluable para la vida cultural y artística, sobretodo, del norte del país.