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Mucho se ha hablado de Frankenstein y muy poco de Mary Shelley. Ella es la autora de un clásico de la literatura gótica, que la consagró con tan solo veinte años de edad.

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Nacida el 30 de agosto de 1797 en el corazón de Londres, la novelista fue una de las privilegiadas que creció junto a la lucha de su madre por del acceso de las mujeres a la educación.

En 1814, a los 16 años de edad, Mary abandonó su hogar y su país con el poeta Percy Shelley, con el que había iniciado una relación a pesar de estar casado. La pareja viajó a Francia y a Suiza.

Fue en esta época donde surge la anécdota que permitió a Shelley escribir la famosa novela de “Frankenstein o el moderno Prometeo”: una noche de julio de 1816, mientras se quedaba en casa de Lord Byron junto con un grupo de intelectuales, su anfitrión propuso que cada uno de los participantes del convivio escribiera una historia de terror.

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Esa noche, Shelley concibió a “Frankenstein” en un sueño, que posteriormente elaboró. Contaba con tan sólo 19 años; sin embargo, el resto de la vida de la creadora de uno de los personajes de terror más famosos de la historia de la literatura es poco conocida, aunque no menos lúgubre.

La muerte de la madre de Mary cuando ella tenía sólo 10 días de nacida a causa de una infección contraída durante el parto; la relación tormentosa que mantuvo con Percy B. Shelley que causó el suicidio su primera esposa; su postura política radical; el fallecimiento de sus tres primeros hijos; la trágica muerte de su esposo y sus excentricidades, entre las que destaca el haber conservado el corazón de su marido tras su muerte para ser enterrada con él, son sólo algunos de los rasgos de su excepcional vida.

A pesar de esto, el verdadero legado de la gran escritora radica en su obra, de la cual destaca “Frankenstein”, por supuesto, e incluye, entre otros textos a “Mathilda”, “Vida y aventuras de Castruccio”, “Príncipe de Lucca”, “El último hombre”, “Perkin Warbeck”, “Lodore” y “Falkner”.

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Hasta la década de 1970, Mary Shelley fue principalmente reconocida por sus esfuerzos para publicar las obras de Percy Shelley y por su novela Frankenstein, la cual sigue siendo ampliamente leída y ha inspirado varias adaptaciones en cine y teatro.

Recientemente, los historiadores han comenzado a estudiar más detalladamente los logros de Mary Shelley. Sus obras a menudo argumentan que la cooperación y la compasión, particularmente las practicadas por las mujeres en sus familias, son las formas de reformar a la sociedad civil. Esta visión constituyó un desafío directo al romanticismo individual promovido por Percy Shelley y a las teorías políticas educativas articuladas en su seno familiar.