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Lucy, la famosa Australopithecus afarensis, murió a los 20 años tras caer de un árbol, según un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Texas.

lucy

Hace 3,18 millones de años la Australopithecus afarensis Lucy, ancestro de los humanos actuales, vivía en lo que hoy es la región de Afar en Etiopía hasta caer de más de doce metros de altura, probablemente de un árbol, y fallecer.

“Es irónico que el fósil que protagoniza el debate sobre el papel arbóreo en la evolución humana muriera posiblemente de las heridas sufridas en una caída de un árbol”, apunta John Kappelman, profesor de ciencias geológicas en la Universidad de Texas en Austin (EE UU), y autor principal del estudio que publica la revista Nature.

Lucy es uno de los esqueletos más completos y antiguos de un ancestro humano bípedo adulto. Desde su descubrimiento en 1974 en la región de Afar, Etiopía, por el antropólogo de la Universidad Estatal de Arizona Donald Johanson y el estudiante Tom Gray, Lucy ha protagonizado una intensa discusión sobre si esta antigua especie también pasaba tiempo en los árboles.

Kappelman estudió a Lucy durante su recorrido por los museos de EE UU en 2008, mediante tomografía de rayos X de alta resolución de su universidad, notando algo inusual: el extremo del húmero derecho está fracturado de una manera que normalmente no se ve en los fósiles. Preserva una serie de cortes afilados y limpios con pequeños fragmentos de huesos y astillas.

“Ese tipo de fractura es resultado de una mano que toca el suelo durante una caída, que hace que impacten los elementos del hombro hasta crear una marca única en el húmero”, señala el investigador, que consultó a Stephen Pearce, un cirujano ortopédico, por medio de un modelo 3-D a escala humana de los huesos de Lucy.

El estudio identifica fracturas similares, pero menos graves, en el hombro izquierdo y otras a lo largo de todo el esqueleto, incluidas roturas en el tobillo derecho, en la rodilla izquierda y en la pelvis. También observaron una prueba aún más sutil: la fractura de la primera costilla, coherente con una caída.

Al no haber ninguna evidencia de curación, Kappelman concluyó que las roturas se produjeron en un momento próximo a la muerte.

Lucy probablemente cayó desde una altura de más de doce metros, golpeando el suelo a más de 56 kilómetros por hora. Por el patrón de las roturas, Kappelman cree que aterrizó con los pies, preparó sus brazos al caer hacia adelante y “la muerte le siguió rápidamente”.

El investigador argumenta que debido a su pequeño tamaño –medía poco más de un metro de estatura y pesaba unos 27 kg– Lucy probablemente se alimentaba y buscaba refugio por la noche en los árboles.

El Museo Nacional de Etiopía proporciona acceso a un conjunto de archivos en 3-D del hombro y la rodilla de Lucy para que el público los pueda descargar, imprimir y evaluar la hipótesis por sí mismo. “Es la primera vez que los archivos 3-D de un homínido fósil etíope son expuestos, y los funcionarios etíopes son dignos de elogio”, asevera Kappelman. “Lucy lidera el intercambio abierto de datos digitales”. También hay materiales escolares y archivos 3-D disponibles en la página web elucy.org.

Fuente: SINC