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En la antigüedad, las especies, plantas y frutos llegaron a funcionar como mercancía valiosa en pagos de diversa índole. En la época precolombina, por ejemplo, el comercio se había servido de metales pero también de textiles, maíz, granos de cacao para cobrar y pagar.

dinero arboles

Durante la colonia, los granos de cacao, junto a piezas llamadas tlacos (monedas de cobre), funcionaron como monedas, y cuyo valor variaba en función del precio del cacao.

Las almendras de cacao fueron símbolo de poder para las clases altas, pero también eran unidades con las que se podía comprar tomates o ají en el marcado o también adquirir los servicios de una prostituta.

El té por su parte funcionó como moneda en la Mongolia de los siglos XVIII y XIX; este provenía de China a través de ladrillos que los chinos intercambiaban por caballos mongoles en los mercados abiertos ex profeso a lo largo de la Gran Muralla. Estos ladrillos fueron también utilizados como pago de impuestos o préstamos.

En regiones como Burma y ciertas zonas de China el arroz llegó a usarse como moneda de cambio hasta el siglo XIX.

Los cereales, por su parte, sirvieron como moneda en la civilización griega, incluso esta cultura llegó a establecer bancos de grano a través de las cuales se pagaban deudas y se concedían créditos.

En las islas de Nicobar, India, los cocos sirvieron como moneda de cambios, mientras que para la Tanzania del siglo XIX fueron las moras.

En las colonias norteamericanas de los siglos XVII y XVIII el azúcar, el ron, el jengibre, el índigo y el tabaco llegaron a ser importantes elementos de cambio.

Fuente: Agencia Conacyt