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No tiene nada de malo que cuando un hombre nos gusta, pongamos un poco más de atención a los detalles y actitudes que tiene con nosotras. La reflexión es natural y este ejercicio nos permite ver un poco más allá de la superficie.

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El problema es que muchas veces llevamos esos análisis a otro nivel y comenzamos a obsesionarnos con cada pequeño detalle. “¿Le gusto?”, “Me está viendo”, “No me ha llamado”, “¿Por qué no me ha llamado?”, “Me invitó a comer con sus amigos, ¿es porque le gusto y quiere algo más serio?”, “No me contestó el mensaje que le mandé hace un segundo”.

¿Alguna de estas frases te parece conocida? Muchas dirán que sí y aunque es algo que podemos superar con el tiempo, algunas mujeres nunca se desprenden de este comportamiento y se convierten en “detectives emocionales”.

Mujeres dominadas por la obsesión de sobreanalizar todos y cada uno de los pequeños detalles del comportamiento de una persona. En la mayoría de los casos estas observaciones tienen que ver con aquel hombre que les llama la atención, pero existen detectives emocionales de las amistades, familiares y compañeros de trabajo.

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Aunque a simple vista nos parece que ser una “detective emocional” no tiene consecuencias reales, la verdad es muy diferente. El desgaste físico, emocional y mental por el que atraviesas cada vez que analizas la actitud, acción y decisión de otra persona, te provoca una sobrecarga de emociones que por lo general son muy negativas.

Tu estado de ánimo estará completamente ligado a los resultados “positivos” o “negativos”; es decir si te sonríe en la mañana, brincas de felicidad, pero en el momento en que pasa sin saludarte, te pones de malas o triste.

Esta montaña rusa de emociones obviamente no es saludable, pero la única que puede terminar con ese ciclo eres tú. Cuando se trata de hombres, muchos de ellos hacen cosas sin tener razones escondidas o profundas y nos hemos convencido de que todo es una especie de clave y secreto que hay que descifrar.

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Es momento de terminar con las inseguridades. Reconocer y aceptar que le gustas a otra persona te da poder y es mejor que andar con rodeos al respecto. Al final del día, si resulta que no le gustas, no pasa nada, porque hay muchos otros chicos allá afuera esperando una oportunidad con una mujer como tú.

¿Cómo dejar de ser una detective emocional?

Deja de sobreanalizar todo. Si nos ponemos a reflexionar sobre todas y cada una de las pequeñas acciones de alguien más, en realidad sólo estamos proyectando lo que queremos creer. Este camino no te va a llevar a ningún lado.

No te obsesiones

No busques razones para creer o no creer que le gustas a alguien más. Cuando nuestro día gira en torno a otra persona, dejamos de estar en el presente y nos concentramos en lo que no es.

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Rompe con la dependencia

Tu estado de ánimo no debe de estar ligado a las acciones de otra persona. Conviértete en la dueña de tu propio destino.

Toma la iniciativa

Si te gusta otra persona y no estás segura, recuerda que no tiene nada de malo acercarte e invitarlo a hacer algo. Lo importante es ser sutil, no se trata de asustar a las personas porque eres demasiado “directa”; estos asuntos hay que tratarlos de manera relajada, sin dramas.