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Se puede afirmar que Michael Phelps es leyenda. 28 medallas olímpicas, 23 de ellas de oro, lo consagran como el mayor ganador de la historia de los Juegos Olímpicos.

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Este increíble atleta nació el 30 de junio de 1985 en Baltimore, Maryland, en el seno de una familia de clase media muy deportista. Después de practicar desde muy pequeño algunos deportes típicos de Estados Unidos como el béisbol y fútbol americano, comenzó a nadar a los siete años, influido por sus hermanas, Hilary y Whitney; esta última campeona de Estados Unidos de los 200 metros mariposa en 1994, además para controlar su hiperactividad.

A los once años se cruzó en su vida el técnico Bow Bowman, quien pronto se percató de sus cualidades innatas para la natación. Con él empezó a entrenar en el North Baltimore Aquatic Club. De hecho, el prestigioso técnico se convirtió en su segundo padre, ya que con su padre biológico apenas mantuvo relación desde que se separó de su madre.

Phelps comenzó rompiendo récords de categorías por edades y su rápida mejora culminó en su clasificación a los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 con tan solo 15 años, convirtiéndose en el nadador masculino más joven en llegar al equipo olímpico de natación de Estados Unidos en 68 años. Aunque no ganó una medalla en esa ocasión, llegó a la final de los 200 metros mariposa y se posicionó quinto.

A partir de ese momento no dejó de sorprender. En 2003, durante el Campeonato Mundial en Barcelona, batió ocho récords mundiales, varios de ellos de calibre insospechado, y se reveló al mundo como el nadador con mayor proyección de la historia, al ganar con apenas dieciocho años y a título individual, tres medallas de oro y dos medallas de plata. A partir de entonces fue bautizado como la “Bala de Baltimore” o el “Tiburón de Baltimore”.

En Atenas 2004 se adjudicó las medallas de oro de 100 metros mariposa, 200 metros, 200 metros estilos, 400 metros estilos, 4 x 200 metros estilos y 4 x 100 metros estilos, así como dos bronces: 200 metros estilos y 4 x 100 metros libres.

En los años que siguieron, Phelps estudió publicidad y administración en la Universidad de Michigan, y consolidó su carrera de forma imparable en el Mundial de Quebec 2005, donde consiguió cinco medallas de oro y una de plata, y en el de Melbourne 2007, en el que obtuvo siete oros.

Pero su consagración como la mayor figura en la historia mundial de la natación y como el deportista olímpico con mayor número de medallas de oro tuvo lugar en 2008, en los Juegos Olímpicos de Beijing.

El estadounidense pudo cumplir el reto que se había propuesto sin éxito en Atenas 2004: superar el récord de medallas de oro de natación que ostentaba hasta entonces su compatriota Mark Spitz. Phelps se hizo con la medalla de oro en las ocho categorías en que participó.

En febrero de 2009, Phelps se vio inmerso en un escándalo público al difundirse una fotografía en la que el nadador aparecía consumiendo cannabis en una reunión de ámbito privado y fue suspendido durante tres meses por la Federación de Natación de los Estados Unidos. Algunos empezaron a insinuar que el ídolo iniciaba su declive, pero el de Baltimore calló bocas en los mundiales de natación de Roma (2009) y Shanghai (2011).

En mayo de 2012 anunció públicamente que se retiraría de las competiciones después de los Juegos Olímpicos de Londres, en los que llegó con las dieciséis medallas que había conseguido en Atenas y Beijing, y parecía que ya no le quedaba nada por ganar. Pero faltaba un último reto: convertirse en el deportista más laureado de la historia de los juegos olímpicos, título en poder de la gimnasta soviética Larisa Latynina, que guardaba en sus vitrinas las dieciocho medallas obtenidas en tres ediciones de los juegos.

Tras un inicio decepcionante, Phelps se hizo con la medalla de plata en los 4 x 100 metros libres, y el 31 de julio de 2012, en presencia de la gimnasta soviética, batió su récord al obtener la medalla de plata en los 200 metros mariposa y la de oro en los 4 x 200 metros libres.

A pesar de haber dicho que se retiraría,en abril de 2014 Phelps anunció su regreso a las competiciones, y en los Juegos de Río de Janeiro sorprendió a sus más férreos críticos al recorrer como una flecha su tramo en los relevos 4 x 100 libres, llevándose su primer oro. Aclamado ya no sólo como leyenda sino como el portentoso nadador que seguía siendo a los treinta y un años de edad, Phelps acabó convirtiendo todas sus participaciones en medallas: oro en los 200 metros mariposa, en los relevos 4 x 200 libres, en los 200 metros estilos y en los relevos 4 x 100 estilos, y plata en los 100 metros mariposa.

De nuevo, como en Londres, Phelps había logrado colgarse otra media docena de medallas. Hay unanimidad en señalar que semejante palmarés (28 medallas en cuatro olimpiadas, 23 de ellas de oro) está destinado a permanecer largamente imbatido; rebasado en diez metales el récord que ostentaba Larisa Latynina, no menos impresionante es la distancia que lo separa de los más prominentes nadadores de la historia, casi todos compatriotas suyos, como Jenny Thompson, Ryan Lochte (ambos con 12 medallas), Matt Biondi o Mark Spitz (11). Si como deportista resultan admirables su extraordinaria fuerza de voluntad y su espíritu competitivo, nadie dentro de su especialidad puede disputarle el título de mejor nadador de todos los tiempos.