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Conocido como “El rey del Swing”, Benny Goodman es, junto con Glenn Miller, el representante más popular de este estilo jazzístico e iniciador de la llamada “era del swing”.

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Nacido en Chicago el 30 de mayo de 1909, este clarinetista y director de orquesta de jazz alternó la música de gran formación con la de pequeño combo. Introdujo el jazz en la América blanca y supo desarrollar un estilo de swing personal e inconfundible.

La figura de Goodman supuso para la historia del jazz una auténtica revolución, en tanto que él fue quien por primera vez concentró con éxito los elementos negros intrínsecos en esta modalidad musical y las influencias propias de la tradición de la raza blanca.

De talento precoz, a los catorce años ya formaba parte de la Federación Americana de Músicos. Después de sus primeros estudios de clarinete en su ciudad natal, empezó a trabajar con varios grupos y formó parte de la banda de jazz de Ben Pollack, con la que grabó su primer disco en 1926.

Tres años después, Goodman marchó a Nueva York y en 1934, organizó una orquesta propia, conquistando un éxito extraordinario con un programa radiofónico semanal, “Let’s Dance”.

Durante diez años su orquesta fue una de las de mayor éxito en su país; de ella formaron parte instrumentistas que con posterioridad serían grandes figuras del jazz. Una fecha histórica fue la del 16 de enero de 1938, cuando actuó con su orquesta en el Carnegie Hall de Nueva York en el concierto “20 años de jazz”, en el que fue coronado simbólicamente como “Rey del Swing“.

Ciertamente, Goodman y su orquesta consiguieron popularizar en los Estados Unidos el swing, uno de los ritmos jazzísticos básicos, caracterizado por la velocidad, las múltiples improvisaciones y la sucesión de solos.

Pero a finales de los treinta, Goodman había perdido a importantes músicos como Gene Krupa y Harry James, que se habían encaminado a crear sus propias orquestas; por lo demás, la competencia seria apareció con las bandas de Artie Shaw y Glenn Miller. No obstante, Goodman consiguió nuevos éxitos, tales como “And the Angels Sing” o “Sing, sing, sing (with a swing)“.

Goodman disolvió su orquesta en 1944, para luego aparecer en la película “Sweet and Low-Down” y actuar con un quinteto en la revista de Broadway “Seven Lively Arts”, alcanzando 182 representaciones.

Durante la década de los cincuenta dirigió distintas orquestas y en 1955, se grabó la banda sonora de su biografía cinematográfica, “The Benny Goodman Story”. En 1962 viajó con su orquesta a la Unión Soviética y desde entonces sus actuaciones se volvieron más esporádicas.