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Apodada “Lady Ella” y “The First Lady of Song”, Ella Fitzgerald está considerada como la cantante más importante e influyente de la historia del jazz y, en general, de la canción melódica popular de Estados Unidos.

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Estaba dotada de una voz con un rango vocal imponente, destacando su clara y precisa vocalización y su capacidad de improvisación, sobre todo en el scat, técnica que desarrolló en los años cuarenta y que anunció el surgimiento del bop.

Nacida el 25 de abril de 1917, el repertorio musical de Ella Fitzgerald es amplísimo e incluye swing, blues, bossa nova, samba, gospel, calypso, canciones navideñas, pop, etc. Pese a los altibajos emocionales y económicos que padeció en su infancia, siempre demostró los dotes que como artista tenía, no obstante que su aprovechamiento académico no fuera el mejor.

Gracias a que ganó en 1934 un concurso para voces noveles en el Apolo Harlem de Nueva York, fue descubierta por Chick Webb, que quedó fascinado por su voz y la contrató para su orquesta; posteriormente se casaría con ella. Empezó entonces su trayectoria como solista y grabó su primer álbum.

Su cálida voz tenía un aire distinguido, llegando incluso a veces a parecer ingenua e infantil. Tras colaborar en grabaciones con un sinfín de personajes del mundo de la música negra, en 1946 se incorporó a una gira por Estados Unidos que la dio a conocer por todo el país.

Ya en la década de los cincuenta fueron frecuentes sus trabajos junto a nombres ilustres del jazz, como Cole Porter y Duke Ellington, en la que fue una de sus mejores etapas como vocalista que, aunado al cambio de sello discográfico, se acercó más al jazz, e inició una fructífera etapa durante la que grabó más de 250 canciones con los mejores compositores del momento.

Sus grabaciones con orquestas están consideradas entre las mejores de la historia del jazz. Una de las realizadas para este sello fue “Ella & Basie”, donde colaboró con Count Basie y un joven Quincy Jones como artista invitado.

Una grave enfermedad la mantuvo apartada de la escena musical desde mediados de los sesenta, pero recobró la actividad en los setenta, grabando y volviendo a actuar con regularidad. Entre sus últimas apariciones destaca el concierto que ofreció en 1985, con motivo del Kool Jazz Festival, en el Carnegie Hall.

En 1986 fue operada a corazón abierto, y sólo el afán de superación le ayudó a superar la crisis; volvió a los escenarios un año después. Sus últimos trabajos demuestran la fuerza interpretativa que mantuvo prácticamente hasta su fallecimiento en 1996.