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Este 21 y 22 de abril, la Tierra pasará a través de una corriente de escombros del cometa Thatcher, el cual es la fuente de la lluvia anual de meteoros de las Líridas.

lluvia de meteor

A medida que la Tierra atraviese la zona de escombros, grumos de polvo cometario, la mayoría de ellos no más grandes que los granos de arena, golpearán la atmósfera de nuestro planeta desplazándose a 49 kilómetros por segundo (aproximadamente 177,028 kilómetros por hora o 110,000 millas por hora) y se desintegrarán bajo la forma de rayos de luz. Las Líridas típicas son casi tan brillantes como las estrellas de la Osa Mayor.

De todas las lluvias de meteoros, las Líridas son relativamente suaves. En la mayoría de los años, durante abril, no hay más que de 10 a 20 meteoros Líridas por hora. Este año, las Líridas se verán un poco deslucidas por la presencia de la Luna llena.

Pero, en ciertas ocasiones, cuando la Tierra se desliza a través de una masa de escombros inusualmente densa del cometa Thatcher, esa cifra se incrementa, lo cual da como resultado lo que se conoce como un estallido de meteoros. En el año 1982, por ejemplo, los observadores del cielo contaron 90 Líridas por hora.

Otro informe del siglo XIX menciona que un observador “contó 167 meteoros en alrededor de 15 minutos y después ya no pudo contarlos a todos”.

No se predice un estallido como ese para el año 2016, pero, por otro lado, tampoco se habían predicho estallidos en esas ocasiones anteriores. Si estás levantado tarde por la noche, echa un vistazo.

El mejor momento para observar la lluvia es entre alrededor de las 11 de la noche del 21 de abril y el amanecer del 22 de abril, en cualquier huso horario en el hemisferio norte.

Los meteoros pueden aparecer en cualquier parte del cielo, aunque sus rastros tenderán a apuntar hacia la constelación Lira, de la que obtienen su nombre los meteoros. Las horas previas al amanecer son las mejores para observar porque es entonces cuando Lira está más alta en el cielo.

Si puedes, aléjate de las luces de la ciudad y busca el cielo más oscuro posible para presenciar mejor el espectáculo.

Fuente: NASA