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Investigadores de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, y de la Universidad George Washington, en Estados Unidos, identificaron una serie de biomarcadores que facilitan el diagnóstico del autismo en niños y permiten evaluar la eficacia de las distintas terapias que se utilizan comúnmente en el abordaje de los trastornos del espectro autista (TEA).

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En el nuevo estudio se describe la eficacia de unos biomarcadores, fácilmente observables en un escáner cerebral, que posibilitan la medición física de la funcionalidad de los circuitos cerebrales afectados en el autismo.

Los autores explicaron que esta es la primera vez que los médicos podrán ser capaces de medir cómo funcionan los circuitos cerebrales de sus pacientes y prescribir la terapia más adecuada para cada caso.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores analizaron un total de 18 mil 696 imágenes por resonancia magnética funcional de los cerebros de 114 niños con autismo, lo que les permitió diseñar un mapa de los circuitos cerebrales alterados en el autismo.

La nueva técnica resulta especialmente relevante en el diagnóstico del autismo de los niños afectados en los que la identificación del trastorno o su tratamiento resulta especialmente difícil. Y es que como refieren los autores, el nuevo método permitirá establecer un diagnóstico más definitivo y el desarrollo de un programa de tratamiento en aquellos casos en los que no quede claro si una terapia del comportamiento o farmacológica resultará más efectiva.

En definitiva, la nueva técnica parece muy eficaz y los expertos son optimistas que esta se pueda desarrollar para aplicar en cualquier grupo de afectados, incluidos aquellos niños y adultos con trastornos graves de la conducta.