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La mayoría de los habitantes de la Ciudad de México conoce el monumento a Cristóbal Colón que está imponentemente erigido en una de las glorietas del Paseo de la Reforma, pero pocos saben que existe una segunda del celebrado almirante en la zona de Buenavista y que por cierto, resulta ser la auténtica.

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De hecho, la historia de esta escultura tiene mucho que ver con la que conocemos en el crucero de Reforma y Morelos. En 1853, José Bernardo Couto, presidente de la Junta Directiva de la Academia de San Carlos, expresó al gobierno mexicano el deseo de esculpir dos obras para establecerse en sitios públicos de la Ciudad de México. Una dedicada a Agustín de Iturbide y la otra a Cristóbal Colón.

La realización de las esculturas, según Couto, pondría en práctica el talento de la Academia, embellecería la capital mexicana y además, sería la primera en existir en el continente tributando al almirante.

La encomienda de la estatua colombina fue dado a Manuel Vilar, popular y apreciado en la Academia, quien inició el modelado en yeso de 1856 a 1858, cuando remitió la nota de entrega a Couto, y quedando a satisfacción la junta directiva.

El modelo en yeso, que se conserva en el Museo Nacional de Arte de México, quedaría resguardado en las galerías de la Academia sin concretarse su fundición en bronce, en el taller de Miguel Noreña por el italiano Tomás Carandente, hasta 1892.

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El monumento fue colocado en un pedestal diseñado por Juan Agea y emplazado en una plazoleta diseñada para ese fin, el cual fue inaugurado frente a la entonces estación central de Trenes de Buenavista en 1892, por la Junta Colombina que organizó los festejos del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América.

El modelo de esta escultura fue motivo de polémica en su momento, debido al enorme parecido que tenía la que se colocó en Reforma y que es autoría del escultor francés Charles Cordier, a quien se le acusó de plagiar la escultura de Vilar, pues anteriormente éste último estaba en un proyecto junto al arquitecto Ramón Rodríguez Aragoity para edificar un monumento a Colón durante el gobierno de Maximiliano de Habsburgo, el cual no se concretó por los problemas políticos del país y la muerte del emperador tras el triunfo de los liberales; y posteriormente fue retomado por el magnate Antonio Escandón.

Desde 2012, el carril confinado de la Línea 4 del Metrobús de la Ciudad de México flanquea el monumento.