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La denominada comida rápida es tradicionalmente tachada como un tipo de comida poco saludable. De hecho, son muy numerosos estudios los que alertan de que el consumo de este tipo de comida se asocia con una mayor incidencia de obesidad y un mayor riesgo de distintas enfermedades cardiovasculares y diabetes.

comida rapida

La comida rápida contiene grandes cantidades de sal, grasas y calorías, y un nuevo estudio llevado a cabo por la Escuela de Salud Pública del Instituto Milken en Washington demostró que estos alimentos tienen una gran cantidad de ftalatos, compuestos químicos utilizados en el empaquetamiento industrial que suponen un grave riesgo para la salud.

Concretamente, los ftalatos son un grupo de compuestos químicos comúnmente empleados como plastificadores, es decir, se añaden a los plásticos para incrementar su flexibilidad. Si bien estos se han utilizado tradicionalmente en la fabricación de diversos productos, su uso en juguetes infantiles fue prohibido en 2008 por el Congreso de los Estados Unidos. La razón: el impacto negativo que estos compuestos tienen sobre la salud.

Para el estudio se contó con la participación de ocho mil 787 adultos que respondieron un cuestionario sobre su alimentación en las últimas 24 horas, incluyendo la comida rápida, y se sometieron a un test de orina para evaluar la presencia de dos ftalatos: DEHP y DiNP.

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Los resultados mostraron que, comparados frente a aquellos que no habían consumido comida rápida, los participantes con mayor consumo de este tipo de alimentos tenían unos niveles de DEHP y de DiNP en la orina muy superiores, un 23.8 por ciento y un 40 por ciento mayores, respectivamente.

Las investigaciones anteriores realizadas para evaluar el impacto de la exposición de estos compuestos sobre la salud sugieren que pueden dañar el sistema reproductivo y provocar infertilidad.

No obstante, se encontró que la presencia de ftalatos no es similar en todos los tipos de comida rápida; según el estudio, los productos que contienen cereales o carne son los que contribuyen de una forma más significativa a la exposición a estos compuestos, como por ejemplo pan, pizza, burritos y platos de arroz y tallarines.

Los autores indicaron que se requieren estudios más grandes y a largo plazo en los que se muestren los efectos de estos compuestos, al tiempo que sugirieron llevar una dieta compuesta de alimentos integrales, que incluya frutas y verduras, y disminuir el consumo de comida rápida.