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Los consumidores de LSD experimentan fenómenos conocidos como ‘viajes’ en los que sus sentidos se distorsionan y pueden notar que han perdido el cuerpo y que se mezclan con su entorno. Dos nuevos estudios muestran las primeras imágenes de los efectos que produce esta sustancia en el cerebro y desvelan cómo se origina esta experiencia denominada pérdida del ego. 

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El LSD, una droga psicodélica semisintética, conocida por sus efectos psicológicos, puede provocar experiencias psicodélicas en estado de semiconsciencia a los que la consumen. Aunque cada ‘viaje’ es único, hay efectos y características comunes: confusiones sensoriales –que pueden convertir los olores en colores–, distorsión temporal y disolución del ego, con la que los individuos sienten una pérdida de los límites físicos que separan su cuerpo del resto del universo, pudiendo llegar a experimentar una percepción extrasensorial.

Dos estudios, realizados por los mismos investigadores, han analizado por primera vez con imágenes obtenidas por resonancia magnética funcional cómo actúa el LSD en el cerebro. El más amplio, realizado con 20 voluntarios sanos que recibieron tanto LSD como placebo, revela lo que le ocurre al cerebro cuando las personas experimentan alucinaciones visuales con la toma de esta sustancia.

En condiciones normales, la información que reciben nuestros ojos es procesada en la parte trasera del cráneo llamado corteza visual. Sin embargo, en los individuos bajo los efectos de esta droga contribuyen más áreas cerebrales a este proceso visual.

El trabajo también arroja luz sobre los cambios del cerebro que subyacen a la profunda alteración del estado de conciencia que la droga produce. “Normalmente nuestro cerebro se constituye de redes independientes que realizan funciones especializadas por separado, como la visión, los movimientos, la audición y la atención, entre otras. Pero con el LSD esa separación de las funciones se descompone y en su lugar se ve un cerebro más unificado e integrado”, aclara Carhart-Harris que asocia esta alteración del estado de conciencia a uno de los efectos que experimentan los consumidores de la droga: la disolución del ego.

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El segundo estudio se centra en este último efecto, la pérdida del ego, y desvela qué ocurre en el cerebro de aquellos que sienten no tener cuerpo. Para ello, los científicos analizaron neuroimágenes de los cerebros de 15 personas –experimentadas en el consumo de psicodélicos– bajo los efectos del LSD.

Los resultados indican que la disolución del ego ocurre debido a un incremento de la conectividad entre diferentes regiones del cerebro.

Las regiones cerebrales que presentaron mayor conectividad fueron las encargadas de las funciones superiores, responsables de la consciencia, la capacidad intelectual y el estado emocional, entre otras.

El trabajo también revela cambios en la funcionalidad del lóbulo anterior del córtex que puede estar vinculado con la sensación de no tener cuerpo que experimentan muchos individuos bajo el efecto del LSD.

Al contrario que los alucinógenos, el LSD no hace perder la noción de qué es real y qué no. De hcho, las personas que experimentan cambios sensoriales bajo los efectos de este psicodélico tienen plena conciencia de que han consumido una sustancia que es la responsable de esos cambios.

El LSD fue sintetizado por primera vez por el químico Albert Hofmann en 1938, quien descubrió sus efectos psicológicos por un accidente en el laboratorio. En los años 50 y 60, muchos psiquiatras y psicoanalistas vieron en el LSD un fármaco terapéutico prometedor. Sin embargo, su uso como droga ocasionó un diluvio de críticas por parte de la opinión pública que desembocó en la prohibición de la sustancia, tanto en tratamientos medicinales como recreativos.

Pero los científicos siguen viendo en el LSD un posible tratamiento contra trastornos psiquiátricos y neurológicos. “Existen enfermedades para las cuales esta droga podría ser un tratamiento efectivo. Cierto tipo de jaquecas muy fuertes –migrañas clúster o en racimo–, o enfermedades como la depresión o el trastorno de ansiedad generalizada, pueden verse aliviadas por el consumo de LSD”, señala uno de los investigadores.

Fuente: SINC