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La carrera espacial fue uno de los enfrentamientos más constructivos que tuvo lugar entre la Unión Soviética y Estados Unidos a lo largo de la Guerra Fría.

Gagarin 1

Poco después de la Segunda Guerra Mundial, la exploración del espacio exterior se convirtió en una obsesión para las dos grandes potencias, lo que conllevó un fuerte desarrollo independiente por ambas partes.

Se puede decir fácilmente que la carrera comenzó con el lanzamiento del primer Sputnik soviético, aunque previamente hubo muchos desarrollos importantes que permitieron aquel lanzamiento del primer satélite artificial. No obstante, el sueño era que el hombre viajara al espacio, lo cual se hizo realidad el 12 de abril de 1961.

Hace 56 años, y cuando el mundo era otro, Yuri Alexeievitch Gagarin se convirtió en el primer hombre en orbitar la Tierra, en salir de la atmósfera, en adentrarse en una inmensidad todavía no develada. Fue el primer hombre en el espacio, el pionero, el adelantado.

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Todo duró 108 minutos: sólo una órbita a la Tierra. Gagarin, un chico de 27 años recién cumplidos, casado y con dos hijas, tripuló la nave espacial Vostok 1, trepó 302 kilómetros de altura a una velocidad de 20 mil kilómetros por hora y dejó atrás la gravedad de la Tierra, en un artefacto con una consola inferior a la de un videojuego y menos memoria en su cabina de mandos que la que tiene hoy el celular de todos los días.

Fue sobrio y no dejó ningún mensaje para la historia, como haría ocho años después el primer hombre en pisar la Luna, Neil Armstrong. Al llegar a la Tierra, sano y salvo, dijo “Informen al partido, al Gobierno y personalmente a Khruschev que el aterrizaje del navío cósmico en el que me encontraba se efectuó normalmente”. Después fue menos formal y más preciso: “El cielo es totalmente oscuro y la Tierra tiene un color azul muy claro”.

Había empezado una nueva era en el mundo. La hazaña de Gagarin hizo que Estados Unidos impulsara a la NASA como la madre de la batalla por la conquista del espacio.

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Para el ruso fue toda la gloria. Fue ascendido, condecorado y declarado “Héroe de la Unión Soviética”; lo alabaron los políticos, le cantaron los poetas, viajó por todo el mundo para promocionar su hazaña, escribió un libro, “Veo la Tierra” y, fugaz como su viaje al espacio, se mató el 27 de marzo de 1968, a los 34 años, al mando de un MiG-15UTI que se estrelló cerca de Moscú. Sus cenizas descansan en las murallas del Kremlin.