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En Avenida Hidalgo, se levanta imponente la Iglesia de la Santa Veracruz. El día de hoy, resguarda en su interior al “Cristo de los Siete Velos”, regalo del emperador Carlos V y que en aquellos tiempos, era descubierto los miércoles de Cuaresma para la veneración de los fieles.

El edificio actual data de mediados del siglo XVIII; para ser exactos 1730, salvo la fachada sur que fue construida entre 1759 y 1764. La razón de su existencia viene desde 1526, cuando Hernán Cortés fundó la Archicofradía de la Cruz, como signo de acción de gracias por haber desembarcado con bien en el puerto de Veracruz en 1519.

Se dice que en aquél entonces, el Ayuntamiento dio dos solares a la Archicofradía para que se construyera esta iglesia, misma que entraría en funciones hacia 1568. Dicha hermandad estaba conformada por los hombres más ilustres y honorables de la ciudad y sus acciones estaban encaminadas a consolar a los presos que estaban en espera de la pena capital, así como darles cristiana sepultura corría por cuenta de la cofradía.

Los Reyes españoles fueron muy benevolentes con esta iglesia, al igual que los religiosos y Virreyes; dicho templo también fue morada de las Cofradías del Santísimo Sacramento, la de Esclavos del Santísimo y la Muy Ilustre de Ciudadanos de la Santa Veracruz en 1824.

iglesia santa veracruz 1

Para 1837 se ordenó la demolición del cementerio, el cual estaba frente a la iglesia, lo cual se concretó hasta 1867, para construir casas en el antes camposanto. A este templo llegaba la imagen de la Virgen de los Remedios conocida entre el pueblo como “La Gachupina”.

Con los años, los gastos de la cofradía aumentaron y eran ellos los únicos que los solventaban, entonces vino la consumación de la Independencia y la proclamación de la República y los caballeros cambiaron su nombre en Ciudadanos de la Santa Veracruz, teniendo como Jefe a Don Félix Fernández, quien se autonombró Guadalupe Victoria. Posteriormente, la Archicofradía cesó sus actividades en 1830.

Originalmente, el interior de la Iglesia de la Santa Veracruz fue rico y ostentoso; tenía grandes retablos barrocos hechos con base en maderas preciosas y laminado de oro, pero a principios del siglo XX, fueron destruidos, de manera que de aquella riqueza sólo quedan tenues huellas en la decoración de las bóvedas de plato que cubren la nave, las cuales conservan cenefas doradas de querubines elaborados en bulto.