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El gobierno argentino anunció hoy el aumento del 100 por ciento en servicios de transporte público en el marco de una escalada de fuertes incrementos en las tarifas de luz, agua, gas y teléfono.

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El “tarifazo” del día le correspondió al ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, quien reconoció que el boleto de colectivos en la capital pasará de tres a seis pesos, aunque aseguró que habrá una tarifa social que permitirá a jubilados y pensionados, entre otros, pagar sólo 2.70 pesos.

Los viajes en tren aumentarán de dos a cuatro pesos dependiendo la ruta, y el del metro, de cinco a 7.50 pesos, costos que comenzarán a regir el próximo 8 de abril.

Este mes ya habían comenzado a aplicarse incrementos de hasta el 500 por ciento en la luz, en tanto que en abril el gas subirá un 150 por ciento, el agua 500 por ciento y la telefonía fija un 200 por ciento, aunque en este último caso todavía no ha sido autorizada por el gobierno.

Los aumentos en las tarifas de los servicios públicos superan por mucho las alzas salariales que ni siquiera se han terminado de negociar con todos los gremios y que, como mucho, representarán apenas un 30 por ciento más de poder adquisitivo.

Desde el gobierno han justificado los tarifazos con el argumento de que el “atraso” de las tarifas forma parte de la “pesada herencia” que dejó la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Además, para evitar reconocer los aumentos, los funcionarios han apelado a eufemismos como “readecuamiento tarifario”, “sinceramiento de las tarifas” y “ordenamiento de costos”.

El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, aseguró que los incrementos serán transitorios y su impacto se disipará en los próximos meses, una vez que la economía comience a recuperarse.

“Había dos precios muy atrasados, el dólar y las tarifas, sabemos que esto está afectando a la clase media, pero hemos podido contener el impacto para que no afecte a los más humildes”, dijo.

(ntx)