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El pequeño Emmanuel y su perra Aba son más que buenos amigos. Ella, un labrador retriever de tres años, se ha convertido en su compañera y guía para integrarse mejor a la sociedad y, sobre todo, reducir las conductas de fuga que padece por su problema de autismo.

aba mejor amiga

Diagnosticado con este padecimiento cuando tenía dos años, al igual que muchas personas, Emmanuel enfrentó dificultades severas para comunicarse con su familia porque tuvo una alteración del lenguaje con mutismo e inatención, que incluso hizo pensar en una posible sordera.

La conducta del autista tiene además una amplia variedad de alteraciones. Con frecuencia, muestra una muy deficiente interacción social, evita el contacto visual y elude al interlocutor.

Asimismo, es común que tengan rasgos de conducta rígida y resistencia a los cambios porque disfrutan el mismo juego o juguetes de manera monótona, por ejemplo, y además tienden a comer y vestir lo de siempre.

Las estereotipias motoras son notables en estos pacientes, pues en repetidas ocasiones hay aleteo de manos, giros de la cabeza y balanceo de ciertas partes o todo el cuerpo.

Los berrinches de larga duración son otra manifestación muy habitual y de difícil manejo en los pacientes con autismo. En el caso de Emanuel, la mejora que ha tenido es gracias a la llegada de Aba, el primer perro de autismo entregado por la fundación Bocalán México.

La hembra de pelaje color amarillo inició su entrenamiento para convertirse en un perro de asistencia en la sede de Guadalajara, Jalisco, y hace un año arribó a la Ciudad de México para conocer a su pequeño amigo y usuario, con quien ha tenido un excelente proceso de acoplamiento.

Aba es un estímulo sensorial e innovador para las terapias del menor de ocho años. El pelaje, la lengua, las patas y las formas de moverse atraen al niño y ayudan para obtener más participación en sus terapias.

Debido a su apariencia amigable y temperamento, esta raza es idónea para trabajar aquellas habilidades que ayudan a disminuir en estos pacientes las conductas de fuga y estereotipias, así como mejorar los patrones de sueño.

Aba también ha ayudado a evitar las conductas de fuga del niño, debido a que éste va anclado a través de un cinturón a la perra y, cuando hay fuga, Aba se sienta o acuesta para frenar esta conducta.

Incluso, los avances con el pequeño han sido tan significativos que hoy en día puede vestir, cepillarse los dientes y acudir al sanitario solo.

La peluda amiga está adiestrada para dormir junto al menor y ayudarlo a relajarse, disminuir los niveles de ansiedad y mejorar los patrones de sueño mediante el tacto.

Así, la presencia de Aba ha elevado de manera trascendental y positiva las conductas sociales de este pequeño con trastorno del espectro autista (TEA), una afección que carece de una causa específica, pero se trata de una condición con alta predisposición genética combinada con factores ambientales.

De acuerdo con la Clínica Mexicana de Autismo, uno de cada 300 niños vive con esta condición en México. Se estima que cada año son registrados más de seis mil nuevos casos.

Hoy en día, Emanuel camina a paso seguro sobre el parque y al lado de Aba, uno de los perros de asistencia patrocinados por la marca de alimento Ganador y uno de los cinco animales entregados por dicha fundación para personas sordas, con diabetes tipo I y alguna discapacidad.