Seleccionar página

El vínculo madre e hija nace en el instante que una mujer sabe que está embarazada, y como madres queremos que ese vínculo sea fuerte por siempre. 

madre hija 1

El vínculo entre madre e hija es tan fuerte y tan frágil a la vez como una planta. Si a una planta no la regamos, se marchitará y morirá. Lo mismo sucede con este vínculo; si no lo cuidamos, podría debilitarse. Si quieres que la relación con tu hija o con tu madre no se debilite, tendrás que trabajar.

Sin duda, el apego, la cercanía, el sonido de la voz de una madre cantando, el consuelo en un balanceo sostenido y reconfortante, la estimulación intelectual o la simple alegría del abrazo casual son muestras que se suelen tener en una buena relación de madre e hija, pero ésta puede sufrir una ruptura que conlleva a una serie de conflictos acentuados en la adolescencia de la hija y en la madurez de la madre, alrededor de los 40 años.

El rol de la mamá con la hija es fundamental en los primeros años de vida, ya que la niña empieza a aprender los roles de la mujer en el mundo, es por eso que a través de la mamá la menor aprende qué tipo de comportamiento y actitud tomar. La mayoría de las veces la niña aprende de la madre la empatía, el cariño, el aspecto emocional, la ternura, la maternidad y la entrega.

madre hija 2

Un elemento básico es donde la mamá representa lo que es ser mujer en el mundo, en pocas palabras, y la hija lo va adquiriendo conforme su crecimiento, por eso la niña pequeña se pone los zapatos y el vestido de su mamá, porque muchas veces quiere ser como ella.

En la adolescencia, la hija tiende más hacia el papá, y esto es un proceso natural; sin embargo, esa etapa se termina cuando la hija se casa y tiene un hijo propio. En ese momento, el lazo que tenía con su madre cuando era niña regresa ya que la hija, hoy convertida en madre, ocupa de sus consejos para saber cómo educar y formar a sus hijos, entonces la madre vuelve a ser ese elemento de orientación que era cuando la hija era una niña.

En esta etapa existen conflictos palpables en esta relación, es posible dar un giro de 180 grados, comunicarse y comprenderse, hacerlo anticipadamente porque cuando la hija madura, tiene sus propios hijos y llega a entender a la madre, ya prácticamente comienza a acabarse la vida.

madre hija 3

Como muchas relaciones, tiene sus altibajos, es por ello que la relación madre e hija pasa de la etapa de protección en el nacimiento de la hija a las fases de competencia y reparación que surgen entre ellas.

Cuando la relación es reparadora es cuando la mamá quiere que la hija cumpla las expectativas que ella no pudo lograr en su vida, como no se realizó profesionalmente, no se casó con el hombre que esperaba, económicamente no tuvo los resultados que esperaba, o emocionalmente el marido no le da lo que tiene, entonces todo lo quiere vivir a través de la hija.