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Por segundo año consecutivo el hielo del océano Ártico ha marcado un nuevo récord al reducir su expansión durante el invierno. Así lo confirman los científicos del Centro Nacional de Datos de Hielo y Nieve (NSIDC) y de la NASA, que han recreado en un vídeo la evolución de esta masa helada desde septiembre de 2015 hasta marzo de 2016.

extension de hielo

Cada año la capa de agua helada que flota sobre el océano Ártico y sus mares vecinos se derrite durante la primavera y el verano, reduciendo su extensión. Después, durante el otoño y el invierno ocurre el proceso contrario y se expande hacia el sur, alcanzando su máximo entre febrero y abril.

El pasado 24 de marzo la capa de hielo ártico alcanzó los 14.52 millones de kilómetros cuadrados, un nuevo récord de extensión mínima invernal, la más pequeña registrada desde que los satélites comenzaron a tomar datos de la zona en 1979. El año pasado el dato fue ligeramente superior, con 14.54 millones de kilómetros cuadrados.

Los 13 máximos más pequeños en los registros por satélite han ocurrido en los últimos 13 años, y el nuevo mínimo histórico sigue a las temperaturas elevadas récord de los pasados diciembre, enero y febrero a escala global, incluido el Ártico.

“El calor atmosférico probablemente contribuyó a esta medida máxima más baja, con temperaturas de hasta 6 grados centígrados por encima de la media en los bordes de la bolsa de hielo marino, donde es más delgado”, dijo Walt Meier, científico del hielo marino en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt (EE UU).

Los patrones de viento en el Ártico durante enero y febrero también fueron desfavorables para el crecimiento del hielo porque trajeron el aire caliente desde el sur y frenaron la expansión de la cobertura de hielo. “Pero lo que probablemente va a desempeñar un papel más importante en la evolución futura de la extensión máxima del Ártico es el calentamiento de las aguas oceánicas”, advierte Meier. “Seguramente vamos a seguir viendo máximos invernales más pequeños en el futuro, porque, además de un ambiente más cálido, el mar también se ha calentado, y esto no permitirá que el borde del hielo se amplíe hasta el sur como solía hacer”.

El hielo del Ártico desempeña un papel clave en el mantenimiento de la temperatura de todo el planeta. Su superficie blanca refleja una luz solar que de otra manera sería absorbida por el océano. Este efecto es más relevante en verano, cuando el sol luce sobre el ártico, que en invierno, cuando durante meses no amanece en el Círculo Polar Ártico.

Fuente: SINC