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El representante en México de la oficina de la ONU para las Drogas y el Delito, Antonio Mazzitelli, advirtió que hay un consenso prácticamente mundial para establecer una nueva regulación y políticas públicas que pongan fin a los altos niveles de violencia.

ungass

En la inauguración de las audiencias públicas sobre el posicionamiento de México ante la Sesión Especial de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre el Problema Mundial de las Drogas (UNGASS) 2016 celebrada en la Vieja Casona de Xicoténcatl, expertos en el tema de las drogas, académicos y servidores públicos consideraron que la guerra hemisférica contra las drogas a nivel mundial está por llegar a su fin, ante el fracaso de las políticas prohibicionistas.

El funcionario de la ONU afirmó que el nuevo enfoque y el documento base sobre el que se discutirá en los próximos días en la ONU es de salud.

“La guerra a las drogas que había sido declarada hace más de 35 años en este hemisferio ha acabado o tiene que acabarse, sobre todo en determinadas circunstancias y perspectivas, sobre todo porque el problema de drogas es y ha sido siempre problema esencialmente de salud”, expuso.

Antonio Mazzitelli añadió que se debe encontrar las respuestas dentro de políticas de salud, “que tienen que tener como su centro necesario e indispensable de enfoque y desarrollo el individuo, así como la sociedad”.

En su oportunidad, el presidente de la Mesa Directiva del Senado, Roberto Gil Zuarth, comentó que hay suficientes evidencias de que el prohibicionismo ha sido un fracaso, pues genera más violencia, muertes y no ha logrado frenar el consumo de estupefacientes.

El senador del Partido Acción Nacional (PAN) también aseguró que México está listo y es un país maduro para encarar los fenómenos del consumo de drogas y el narcotráfico, con nuevos esquemas y políticas públicas.

Legisladores y especialistas coincidieron en señalar que la política prohibicionista de drogas y la corrupción que existe en México han evidenciado la debilidad del Estado y su fracaso en la forma de atender esta problemática, por lo cual debe ser atendida desde dos perspectivas: salud pública y derechos humanos.