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Hoy en día, la expresión “viejo rabo verde” tiene una connotación totalmente negativa, asociada a la lujuria, lascivia u obscenidad que presenta una persona de edad avanzada.

Pero esto no siempre fue así, ya que en el siglo XVI era considerada como una cualidad positiva, asociándose a la vitalidad y fortaleza impropias de ciertas edades, siendo por tanto todo un halago para el que recibía tal calificativo.

Ello porque el color verde es identificado con aquello que todavía no madura, por lo que en esos tiempos, ser un “viejo verde” implicaba gozar de juventud y lozanía. Así, en latín vulgar se decía que “viridis a vigore”, es decir, verde es vigor.

Sería a partir del siglo XVII cuando esta connotación cambió y empezó a adquirir un significado negativo, utilizándose para desaprobar las conductas lujuriosas de las personas ya entradas en la vejez.

A partir de ahí el término se popularizó y nacieron expresiones como ‘”ser un rabo verde”, utilizada con frecuencia en el lenguaje coloquial de hoy en día y que resulta de la comparación de los hombres maduros de pelo canoso con las cebollas, que se caracterizan por tener la cabeza blanca y el rabo verde.