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Son numerosas las obras que destacan a lo largo de la historia del arte contemporáneo, algunas de ellas cambian el rumbo de la trayectoria y la historia del arte, y rompen con todo lo anterior con o sin provocación.

Sin embargo, muchas veces, el arte contemporáneo nos provoca una ansiedad extraña, pues no podemos interpretarlo ni sabemos de qué habla el artista. De hecho, hay piezas que realmente no son buenas y pueden parecernos un objeto cotidiano más, incluso, literalmente basura.

Sucedió que en la Feria Art Basel en Hong Kong, se realizó un recorrido VIP previo a su inauguración.

En este evento se montó la pieza “Turbulencia (Negro)”, de la artista Mona Hatoum, originaria de Líbano, la cual está compuesta de canicas de vidrio negras de tres centímetros de diámetro que forman un círculo de 2.5 metros.

Sin embargo, durante el recorrido, un menor de edad perdió el equilibrio y resbaló, cayendo sobre la obra de arte.

No es la primera vez que sucede un incidente similar en Oriente. En 2015, un niño taiwanés de 12 años resbaló con la plataforma de una pintura en el Huashan 1914 Creative Park de Taipei. Para estabilizarse apoyó su mano en el cuadro “Flowers”, del italiano Paolo Porpora y le provocó una agujero a la obra, que tiene 350 años de antigüedad.