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¿Se puede llegar a amar y a odiar con la misma intensidad a una persona? A veces nuestras emociones y sentimientos pueden volverse contradictorios, es decir, nos volvemos incapaces de identificar un sentimiento.

amor y odio

La ambivalencia afectiva es uno de los estados presentes en la esquizofrenia, que significa tener simultáneamente un conflicto de sentimientos hacia una persona u objeto.

Es la experiencia de tener pensamientos y/o emociones de ambas valencias, positiva y negativa, hacia alguien o algo, como por ejemplo sentir al mismo tiempo amor y odio. Es un conjunto de “sentimientos mezclados” donde una persona experimenta incertidumbre o indecisión concerniente a algo.

Todos conocemos casos de parejas que después de haberse amado mucho, terminan odiándose hasta la desesperación. De hecho, hasta el dicho popular reza que del odio al amor solo hay un paso, o igual en sentido contrario.

Sin llegar a esos extremos, es común que en las relaciones de pareja exista cierta ambivalencia afectiva: se quiere al otro pero también se le rechaza. Pero, ¿por qué ocurre esto?

Puede ocurrir que en realidad, estamos proyectando sobre la pareja algo que rechazamos en nosotros mismos, haciéndola el objeto de nuestro rencor.

También sucede que en relaciones donde existe dependencia afectiva, si nuestra pareja es la que ejerce el control, nosotros nos sentimos que no vivimos sin ella, pero al mismo tiempo odiamos sentirnos de esa manera y odiamos a quien ostenta dicho control. Si la situación es la contraria, y somos nosotros los controladores, podríamos odiar que la persona a nuestro lado pretenda tomar sus propias decisiones.

Sin embargo, el amor adulto se caracteriza por querer al otro como es, a pesar de que el descubrimiento de que el otro es diferente nos pueda resultar conflictivo. Así que debemos aprender a tolerar cierto grado de frustración y aceptar que no podemos cambiar al otro, sólo así podremos disfrutar de relaciones sanas y satisfactorias.