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Los padres “sobrevuelan” todo el tiempo sobre los hijos, cuidándolos, protegiéndolos y queriendo evitarles problemas y dolores. Asumen demasiada responsabilidad por sus éxitos y fracasos; podríamos llamarlo un estilo sobreparental, sobrecontrolador, sobreprotector y sobreperfeccionista.

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Claramente se trata de un término peyorativo, pero es importante comprender que una actitud como ésta surge de un intento genuino de los papás por apoyarlos y que tiene lugar en un momento en que están recibiendo una gran cantidad de información, la cual muchas veces causa confusión e incide en sus miedos naturales, incrementados por las presiones sociales para formar personas exitosas y productivas.

Si bien todos queremos lo mejor para los niños, el resultado es un intento distorsionado y obsesivo de manejar, supervisar y programar todas las actividades en su vida. Además muestra una enorme dificultad para soltarlos, darles libertad o dejar espacio para algunas dudas acerca de cualquier tema.

Los hijos, por su parte, sienten que sus padres se ciernen sobre ellos, los rondan o sobrevuelan tal cual como hace un helicóptero. También se les ha llamado híperpadres, bulldózer, arrasadores o madres educadoras. Veamos algunas razones para que hagan esta especie de sobrevuelo:

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– El exceso de información, muchas veces contradictoria a través de los diversos medios. Esto incide en los temores naturales incrementando la presión para ser los mejores y hacer lo correcto.

– El deseo de evitarles dolor porque consideran que si ellos se involucran pueden evitárselos, por ejemplo, por obtener bajas calificaciones.

– La ansiedad. Las preocupaciones económicas y laborales frente a un mundo cada vez más competitivo, pueden llevar a que ejerzan un mayor control.

– Los deseos de compensar. Desean darles lo que ellos no tuvieron cuando eran pequeños. El resultado suele ser el exceso de atención y mando.

– La presión social. Muchos experimentan sentimientos de culpa cuando no se involucran en los asuntos familiares, como si no fueran lo suficientemente buenos.

– El temor al fracaso académico. Se manifiesta al momento de elegir instituciones educativas. Los que son sobreprotectores se hacen responsables de despertarlos para ir a clases o les eligen a los maestros.

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Uno de los factores que se cree ha influido mucho en este fenómeno es el incremento en el uso del teléfono celular. Hay quienes han querido llamarle “el cordón umbilical más largo del mundo”. Y son muchos los que se quejan de la supervisión constante de la que son objeto por la presencia de estos aparatos.

Los papás, por su parte, se quejan de que los chicos no los usan con la suficiente frecuencia para comunicarse con ellos y sí lo hacen con exceso con los demás. Sea cual sea la razón, es claro que los medios de comunicación son cada vez más eficaces, pero la gente está cada vez más conectada y menos comunicada.

Este tipo de actitud produce muchos resultados, tanto en los hijos como en los padres. Los niños crecen “envueltos en una burbuja” que les impide experimentar algún tipo de incertidumbre y los incapacita para afrontar algún riesgo. Por si fuera poco, disminuye la confianza y la autoestima cuando alguien más les hace todo, ya que el mensaje que reciben es “tú no puedes hacerlo”.

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Los chicos que tienen padres sobreprotectores experimentan una baja tolerancia a la frustración porque por lo regular les organizan sus actividades para garantizar que siempre tengan éxito. Además, diversos estudios han demostrado que los hijos de “papás helicóptero” suelen ser más neuróticos y menos abiertos a nuevas ideas.

El deber como padres es ayudar a que los pequeños desarrollen estrategias para enfrentarse a las dificultades de cada día, y no a huir de ellas o a hacer que no existen. Porque sí existen y deben afrontarse.

Debes ayudar a tu hijo a que sea capaz de tomar decisiones, guiándole en su decisión pero no tomándola por él. Igual que toman una decisión deben ser conscientes y deben tener la fortaleza suficiente para asumir sus consecuencias. De este modo podrán, poco a poco, tomarlas por él mismo.