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Al momento, muchos productos de adelgazamiento o complementos incluyen en su composición cafeína, atribuyendo a la misma un potente efecto lipolítico o “quema grasa”.

cafe quema grasa 1

Pero no nos equivoquemos, el café no va a hacer milagros ni vamos a notar los resultados al instante. La cafeína, al ser un estimulante, ayuda a liberar ácidos grasos de los adipocitos, lo que aumenta la posibilidad de disponer de esta energía por parte de nuestras células, pero el ejercicio va a ser fundamental para quemarlos.

Un café puede ayudarnos a quemar más grasa en el entrenamiento, pero también tenemos que entrenar lo suficiente como para movilizar y quemar esos ácidos grasos. También se tiene que disponer de recursos para quemar las grasas, es decir, de mitocondrias. De nada sirve tener disponibles grasas para quemar si no hay espacio suficiente en el “horno”.

En consecuencia, si somos sedentarios y pretendemos tomarnos un café y salir a andar media hora para quemar grasa, esto no va a tener mucho sentido. En cambio, si tenemos cierta base de trabajo físico, un café puede contribuir a la quema de un mayor porcentaje graso cuando hacemos una actividad física.

cafeina deportista 2

Pero también hay que tener otra cosa en cuenta, y es que los que no estamos acostumbrados a tomar café, puede ser más un perjuicio que un beneficio a la hora de hacer deporte, porque puede dar lugar a cierta deshidratación, nerviosismo o exceso de estimulación digestiva.

No obstante esta “fama” adquirida por la cafeína, su postura frente al metabolismo de las grasas se encuentra controvertida. Por un lado, algunos estudios han observado tras el consumo de cafeína un aumento de los ácidos grasos libres en el torrente sanguíneo, lo que confirmaría su participación en la oxidación de grasas.

Sin embargo, existen investigaciones que contrastan con los hallazgos anteriormente dichos y han demostrado que aunque la cafeína incrementa la transformación de grasas a ácidos grasos, éstos últimos no sufren una mayor oxidación, por lo tanto, no aumenta la utilización de estas sustancias como sustrato energético de las células.

Así, las conclusiones que se pueden sacar acerca del rol “quema grasas” de la cafeína son pocas. Es limitado lo que se conoce acerca de la cafeína y su participación en el metabolismo de las grasas.