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¿Recuerdas cuando eras un adolescente? Pues tus hijos adolescentes tienen los mismos sentimientos; quieren aparentar ser fuertes y mostrar su personalidad, pero también tienen momentos en los que necesitan de sus padres para superar los retos sociales.

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El deseo de ser aceptados y de pertenecer a un grupo genera en los adolescentes la necesidad de hacer cosas para integrarse al grupo social que desean; sin embargo, algunos comportamientos pueden llevar a un adolescente por mal camino, por lo que es importante que el joven tenga el valor y la fortaleza de decir “NO” cuando así lo siente.

Los padres somos la clave para ayudar a nuestros hijos adolescentes a resistir las presiones de grupo, y para que puedan afianzar su personalidad y sus valores sin ser susceptibles a hacer cosas que realmente no quieren hacer. De este modo nuestros hijos podrán defender con criterio sus propias convicciones.

La mayoría de adolescentes necesitan formar parte de un grupo para no sentirse excluidos y hacen lo que se les pide para ser aceptados. Es natural querer formar parte de un grupo, pues el ser humano es un ser social por naturaleza, pero lo no sano es el sentir esa necesidad porque en la familia no se siente a gusto. Por este motivo resulta tan importante la buena comunicación de padres e hijos; solo de esta manera podrán sentirse cómodos para expresar cómo se sienten y qué les ocurre en el día a día.

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La familia debe ser el puerto en la tormenta, es decir el refugio para los hijos adolescentes. Pase lo que pase, el amor verdadero se encuentra en el hogar y los hijos deben saber que nunca podrán romper ese amor, y que siempre serán aprobados en casa.

Por último y no menos importante, los padres debemos orientar a los hijos, lo cual no significa prohibir, porque si se prohíbe algo a un hijo adolescente éste se alejará de sus padres. Lo mejor siempre es darle una guía o sugerencia a un hijo sobre lo que podría hacer ante determinada situación o cómo se debería comportar, pero él tiene la decisión final.