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El problema de acumular cosas va más allá de un simple desorden en el hogar o de una serie de televisión, este trastorno tiene bases psicológicas que pueden ir desde un estado depresivo muy profundo hasta un mecanismo de defensa ante el exterior.

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“Lo que entra no sale”, esa es probablemente una actitud hacia todo lo que va llegando a la vida de uno, pero aunque no lo creas, la acumulación te priva a ti y a tu familia de energía, libertad y espacio.

Hay una razón por la que los objetos son aplastantes: todo lo que poseemos tiene una emoción y un recuerdo, además de que asociamos lo que poseemos con una persona o un evento específico.

Pero esta conducta de acumular cosas se puede deber a un mecanismo de defensa que mantiene las emociones del paciente controladas. Es un problema de aprendizaje social y de personalidad, una respuesta al estímulo ambiental, es tan sencillo como el dinero que detona la avaricia o el número de conquistas amorosas que uno pueda tener. Es un reforzador social que tiene que ver con ese nivel de aceptación. La obsesión por tener cosas que no vas a usar.

Si miras a tu alrededor, verás que las cosas se adueñan cautelosamente de tu casa. Llega un punto en que ya no eres consciente y las bloqueas de tus sentidos, pero están ahí, pasarás sobre ellas y darás vuelta para evitarlas.

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Cuando las habitaciones o los espacios comienzan a adoptar una función que no era la original, hay un problema de sobreacumulación, por ejemplo, un escritorio se convierte en una mesa para poner una pila de documentos, el cuarto de lavado está lleno de aparatos electrónicos que ya no sirven, la cuna que alguna vez fue de tu bebé ahora está llena de juguetes y ropa. Entonces, ¿qué hacer?

Tira abajo el “museo”

El apego es una manera de no querer olvidar la historia que has ido construyendo. El dulce que te regalaron en el avión en tu primer viaje, el chismógrafo de tercero de secundaria o los cerillos del restaurante en donde se te declaró tu primer novio; por más preciados que sean, devoran el espacio cautelosamente, así que lo mejor es escoger diez de esos recuerdos que realmente quieres conservar. De todo lo demás, toma fotos, así mantendrás la memoria y recuperarás el espacio.

Ve el verdadero valor

Seguir con la computadora obsoleta y los libros de mercadotecnia del primer semestre de carrera no agrega nada a tu vida. Probablemente han hecho actualizaciones, pero si piensas en lo que te costaron, haces de eso una razón para no desecharlos. Lo mejor es venderlos aunque solo recuperes algo simbólico.

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Conócete

Tal vez pienses en correr una hora diaria en la caminadora, leer todos los libros de literatura latinoamericana y hornear toda clase de galletas para tus hijos, pero en realidad odias el ejercicio, te gusta leer libros de autoayuda y la repostería no es lo tuyo. ¿Para qué quieres tener una caminadora o utensilios de repostería que nunca vas a usar?

No lo vas a arreglar

Las sábanas deshilachadas que ya no tienen remedio o los zapatos de hace cuatro años con la tira rota, los guardas para arreglarlos en un futuro, pero si vieras esos zapatos hoy en una tienda, ¿los comprarías? Si la respuesta es no, quiere decir que estás considerando gastar dinero en algo que ni siquiera usarás.