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¿Trabajar en equipo ayuda a que las ideas se hagan realidad o todo lo contrario? La respuesta incluye ambos escenarios. Por un lado, una idea aislada puede tomar forma con la ayuda de otras personas; sin embargo, para muchos creativos, es mejor empezar en soledad y después incorporar más gente para tener una lluvia de ideas.

Cuando el problema es simple, como por ejemplo, elegir el nombre de un producto, algunas veces es más productivo trabajar de manera aislada. Otra manera de obtener resultados es pedirle a los miembros de tu equipo que trabajen por separado y que aporten sus notas en una lluvia de ideas de grupo.

El beneficio de esta sinergia es que alguien puede tener una idea excelente acerca de algo, pero no saber nada de otras cosas. Además, este sistema puede inspirar a otros para cuadrar todos los componentes al final.

Una junta creativa debería tener entre dos y 10 miembros, no más. Si cada uno tiene un perfil diferente, habrá mucha mayor pluralidad o, como la llaman los expertos, “diversidad cognitiva”.

Luego de una primera reunión, planea una sesión de seguimiento aproximadamente una semana después, para ver si alguien ha pensado en una nueva forma de llevar a cabo las ideas propuestas en la junta anterior. En el ámbito de la investigación creativa este periodo se denomina incubación, donde la mente autoconsciente empieza a trabajar en la información recopilada y da pie a la “catarsis de la iluminación”.

En ocasiones, las mejores ideas se dan de manera casual o como resultado de encuentros fortuitos. Si eres el líder de una compañía, busca formas de alentar el trabajo en equipo y la comunicación.

Lograr un proceso de lluvia de ideas exitoso depende de la aplicación de un conjunto de reglas. Seguirlas rigurosamente te ayudará a maximizar el número de ideas ejecutables. Toma nota de ellas:

lluvia ideas 3

Mantener el enfoque

Comienza por definir el problema en cuestión, idealmente relacionado con la necesidad del cliente. No dejes que la discusión se aleje demasiado de este punto.

Cumplir las reglas

Es recomendable aclarar de antemano las normas y supervisar que todos las cumplan. Estas pueden incluir: hacer juicios al final, tener una conversación a la vez, privilegiar la cantidad, ser visual y fomentar ideas disparatadas, diferentes, etc.

Pensar visualmente

Escribe las ideas o dibújalas en un lugar donde todo el mundo pueda verlas, anótalas en post-its para poder moverlas y reagruparlas.

Preparar

Antes de tener una lluvia de ideas es aconsejable realizar una dinámica o inducción al tema en cuestión. Puede ser un viaje, conversaciones con clientes o un taller, entre otras actividades.