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El olor de nuestro aliento, sudor u orina puede revelar si tenemos alguna enfermedad, entonces ahora aplica: “Dime a qué hueles y te diré qué padeces”.

malolor

El cuerpo humano es capaz de causar hedor. Esto se debe normalmente a las bacterias que viven en y dentro de nosotros. Ahora bien, existen varias afecciones que pueden contribuir al olor corporal, por lo que atender a cualquier cambio en éste, puede ser de suma importancia a la hora de prevenir y detectar una enfermedad.

Expertos afirman que un aliento con olor similar a la acetona puede ser un signo de diabetes, mientras que una insuficiencia hepática puede desarrollar aliento que huela a pescado crudo.

Por otra parte, la insuficiencia renal produce un aliento de olor similar al amoniaco (también descrito como un olor parecido a la orina).

Un aliento que huele a frutas se presenta a medida que el cuerpo trata de deshacerse del exceso de acetona a través de la respiración. Éste es un signo de cetoacidosis, que puede ocurrir en la diabetes, y es una afección potencialmente mortal.

En tanto, un olor a amoniaco en la orina puede ser indicador de una infección en la vejiga, mientras que si huele a jarabe de arce, indica la enfermedad del mismo nombre, que es un trastorno metabólico en el cual el cuerpo no puede descomponer ciertas partes de las proteínas.

A su vez, la trimetilaminuria es un raro desorden metabólico en que el organismo pierde la capacidad de degradar la trimetilamina, la cual se acumula en el organismo y es liberada a través de la transpiración, orina y aliento otorgándoles un fuerte olor a pescado, por lo cual también es conocida como Síndrome de Olor a Pescado.

Asimismo, según una investigación publicada en la revista Sensors, si el sudor de una persona huele a plumas recién arrancadas es señal de que padece rubéola; si tiene olor a vinagre, esquizofrenia; a pan recién horneado, padece tifoidea; si huele a carnicería tiene fiebre amarilla y, por último, si el sudor huele a cerveza rancia, es signo de que padece escrófula (una infección de los ganglios linfáticos).

A veces, los olores son muy sutiles para ser detectados por el ser humano, es por eso que en diversas partes del mundo se llevan a cabo diferentes experimentos e investigaciones que involucran desde animales para detectar cáncer, hasta el uso de la tecnología para desarrollar “narices electrónicas” que puedan ayudar a diagnosticar oportunamente la presencia de ciertos padecimientos.

¿Y tú, a qué hueles?