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El “síndrome del impostor” es un fenómeno psicológico en el que la gente es incapaz de reconocer sus logros. ¿Te has sentido así alguna vez?

estres impostor

Este síndrome provoca la sensación de no estar nunca a la altura de las cosas; es decir, no te sientes suficientemente bueno, competente o capaz. De hecho, te sientes un impostor o un fraude.

Pauline Clance, quien acuñó el término por primera vez en 1978, dice que ella misma lo sufrió cuando estaba en la escuela.

Dicho síndrome prevalece mucho en estudiantes, que sienten que a pesar de sus buenas notas y los elogios de sus profesores, con el paso del tiempo serán fraudes intelectuales. Asimismo, este fenómeno ocurre también con frecuencia en profesionales muy exitosos, quienes a pesar de la evidencia en sus logros, internamente sienten que no los merecen y le atribuyen su éxito a factores ajenos, tales como la buena suerte.

Las personas que sufren este síndrome sienten en todo momento que alguien llegará y los desenmascarará, poniendo en evidencia que son un fraude.

Algunos estudios psicológicos sostienen que dos de cada cinco personas se consideran a sí mismas impostoras en algún momento de sus vidas, y aunque muchos lo atribuyen solo a un problema de baja autoestima, expertos señalan que el síndrome del impostor es más que un simple caso de inseguridad.

Las personas que se sienten impostoras, generalmente tienen expectativas demasiado altas respecto a ellas mismas, son perfeccionistas y consideran que si fueran lo suficientemente buenas en lo que hacen, no deberían esforzarse tanto por realizarlo.

Para tratar de superar este sentimiento es importante tener en cuenta los siguientes aspectos:

1.- Acepta que no eres ni debes ser perfecto.

2.- Acepta que puedes equivocarte, eres un ser humano y que quizás no conoces las respuestas a todas las preguntas, o que no sabes hacer ciertas cosas.

3.- Acepta los cumplidos y los elogios con sinceridad.

4.- Haz una lista de todas aquellas cualidades que tienes y de los logros que has ido alcanzando en tu vida y prémiate por ello.

5.- Rodéate de personas optimistas y que te infundan alegría y motivación.

6.- No postergues. Dejar las cosas para después solo empeorará tus sentimientos de ineptitud.