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En una época en que casi todos los productos están relacionados con el incremento en el riesgo de contraer alguna enfermedad, el desodorante no podía ser la excepción.

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Muchos artículos han advertido que los antitranspirantes (preparaciones para reducir el sudor de la axila) o los desodorantes (preparaciones que eliminan o enmascaran el mal olor) causan cáncer de seno; incluso que estos productos contienen sustancias dañinas que pueden ser absorbidas por la piel o entrar en el cuerpo por cortaduras causadas al afeitarse, y que pueden estar relacionados con este padecimiento por la zona en la que se aplica.

No obstante, estos productos se han convertido en algo prácticamente esencial en nuestra higiene diaria; ya que a pesar de que por medio del sudor se eliminan toxinas y regulamos nuestra temperatura corporal, culturalmente se le ha dado una connotación negativa.

En este orden de ideas, lo habitual para la mayoría de las personas que usan desodorante o antitranspirante es aplicarlo de mañana, al terminar de bañarse, pero resulta que esa no es la mejor manera de usarlo, ya que sus efectos no se aplican de forma total.

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La Sociedad Internacional contra la Hiperhidrosis lo resume en pocas palabras: hay que aplicarlos por la noche antes de meternos en la cama y siempre sobre la piel totalmente seca. Esto se debe a que durante las horas de sueño el cuerpo produce la menor cantidad de transpiración, por lo que los químicos pueden trabajar mejor.

Pero antes de reaccionar, conviene saber cómo actúan. Los productos antisudorales actúan introduciendo elementos, como las sales de aluminio, en las entradas a los conductos de las glándulas sudoríparas. Una vez ahí, forman cristales que taponan parte de los poros. Para evitar males mayores, en cuanto se detecta ese atasco, el cuerpo deja de producir sudor. Si se usa de día, como es la costumbre, el cuerpo comienza a emitir sudor antes de que el producto pueda asentarse.

Para optimizar la función, recomienda frotar la axila con una toalla limpia y seca antes de echar el desodorante y meterse en la cama. De este modo, mientras uno duerme, el producto cuenta con ocho horas para viajar hasta el origen del problema y neutralizarlo.