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En un bar y con alcohol siempre encuentras uno que otro personaje. No importa a qué lugar decidas ir el fin de semana, te encontrarás con alguno de ellos en cada centro nocturno de la ciudad.

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Como en todo, los hay buenos y malos, pero si te identificas con alguno de ellos, ve cambiándole un poco, antes de que te termines convirtiendo en un “cliché”:

El que mira fijamente

Estás con tus amigas conversando y notas su mirada fija que continúa toda la noche, pero él no se acerca, pretende conquistarte con telepatía. Al principio no te molesta porque quiere decir que le gustas, pero luego de un tiempo ya es irritable.

El ebrio emocional

Se acerca prácticamente arrastrándose e insiste en que le des una oportunidad. Lo peor es que te da lástima y le hablas y tienes que aguantar una charla sobre su ex y lo solo que se siente. Llora, se ríe y no puede aprenderse tu nombre. Definitivamente, el ebrio emocional no tiene mucho chance contigo.

El buena onda

Sabe que es lindo y quiere que pienses que es todo un intelectual. Te habla de su carrera y parece más una entrevista de trabajo que una conversación en un bar. Al final de la noche acabas siendo su mejor amigo.

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El bailarín

No importa si no hay ambiente de baile, él siempre da el primer paso. Le encanta sacarle brillo a la pista y mostrar sus dotes. Nunca descansa, pase lo que pase, el “beat” nunca lo deja.

El mala copa

Es ese individuo que siempre se tiene que poner “hasta el cepillo” y que hace la noche muy amarga para todos. Pero hay de malas copas a malas copas; está el peleonero que desconoce contra quien se pelea, el que vomita hasta la cena del día anterior, y finalmente, el que rompe todo.

El que invita todo

Siempre está el que tiene un trago en su mano pase lo que pase y le invita a todo mundo, pero te obliga a tomar con la típica frase “Chúpale”, si no le tomas habrás herido sus sentimientos gravemente.

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El ligador

Finalmente nos encontramos con el tipo más urgido del antro, y es el que está decidido a ligarse a quien sea con tal de “agarrar” algo esa noche. De las 150 personas alcanzadas, solo una cae y a veces, ninguna.