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Las personas manipuladoras buscan el control de manera egoísta, determinadas a prestar poca atención a los sentimientos de otros y sus creencias. Si estás siendo manipulado, tendrás el sentimiento de que se están aprovechando de ti y es probable que así sea. 

manipulador

Pero, ¿cómo reconocer a alguien manipulador? Algunas personas constantemente tratan de hacerte sentir lástima por ellas, mientras que otras hacen que te sientas apenado por algo que no hiciste. Cuidado con el manipulador que trata de torcer las cosas. Mantén la cabeza fría para que puedas identificar la manipulación mientras se produce.

Este tipo de personas te hacen sentir responsable por todo, por lo que sucedió, lo que sucede e incluso por lo que podría suceder. Es cierto que en algunos casos tenemos cierta responsabilidad, pero nuestra cuota de “culpa” no puede extenderse al infinito. Una estrategia muy eficaz es delimitar nuestras responsabilidades e incluso reconocer nuestros errores. Tenemos derecho a equivocarnos pero nadie tiene derecho a aprovecharse de nosotros o a lacerar nuestra autoimagen porque cometimos un error.

Si la persona que te está manipulando quiere algo de ti, recuerda que tienes el control ya que puedes elegir decir que no. Si su tendencia es manipular a fin de obtener dinero o utilizarte económicamente, prepárate para esto y recuérdate a ti mismo que no le darás más dinero. Si te preparas antes de que la situación de manipulación surja entonces no serás atrapado, ni cederás a su manipulación con la misma facilidad.

Es de gran importancia establecer un diálogo con una postura confiada, serena y firme. Debemos tener en cuenta que a la persona manipuladora no le interesa iniciar un debate sino solamente conseguir su propósito, por eso, si le brindamos argumentos lógicos que contradigan sus ideas, probablemente retomará nuestras opiniones y las replanteará para sacarles un beneficio.

Hay otras ocasiones en las que el manipulador lleva la conversación a terreno abierto, realiza críticas sin personalizar, desde una posición no comprometida; dejando siempre una puerta abierta para escapar en el caso de que alguien le pregunte a quién se refiere. La mejor defensa contra esta estrategia comunicativa es personalizar, hablar siempre en primera persona y pedir aclaraciones.

Decidir dejar de ser víctima de la manipulación no es un camino sencillo. Muchas veces implica abandonar las posiciones cómodas que hemos asumido a lo largo de nuestra vida, pero sin lugar a dudas el lograr alcanzar un equilibrio emocional, bien vale el esfuerzo.