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Startup por aquí, startup por allá. Esta es una de esas palabras que hoy en día está de moda, pero que no siempre se sabe qué es. Eso sí; la mayoría hemos oído hablar de que cualquier hijo de vecino montó un día una startup en el garaje de su casa, desde allí inventó o mejoró alguna cosa para venderla posteriormente y se hizo rico.

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Contado así puede parecer apetecible utilizar cualquier sitio de la casa e instalar un pequeño despacho a ver si corremos la misma suerte. Pero una startup no es un garaje de ideas. Se trata de una empresa de reciente creación que busca beneficio gracias a la innovación y que habitualmente opera en el sector tecnológico.

Conceptos como smartphones, tablets, apps y redes sociales son parte de nuestra vida diaria, y los emprendedores que han sabido potenciar la interacción humana por medio de la tecnología son los que definen la nueva idea de éxito. Los productos que desarrolla una startup son, por tanto, novedosos.

Este tipo de empresas generalmente tratan de explotar nichos de mercado con un potencial alto pero delimitado en el tiempo, como por ejemplo, un accesorio tecnológico que está de moda. Además, muchas de estas pequeñas compañías frecuentemente son compradas por otras más grandes si el negocio prospera, y en caso contrario, lo más normal es pensar en cerrar la startup y empezar otra idea de negocio.

Al contrario de otras empresas, la startup cuenta con varios profesionales especializados cada uno en su sector (producción, marketing, investigación, etc.) y con una capacidad muy grande de cambio y adaptación al mercado.

Generalmente, no son necesarias grandes inversiones, pero en cambio sí es factible obtener ganancias importantes en los primeros años; en algunos casos se habla de aumentar entre cinco y veinte veces lo invertido en tan solo cuatro o cinco años si las cosas van bien, mucho menos en caso de lograr un “boom”.

Para la startup resulta fundamental labrarse una buena imagen y maximizar el trato con el cliente, puesto que no son compañías conocidas ni tienen el potencial para lanzar grandes campañas de marketing con las que conseguir clientes en masa. Por esto mismo, estos negocios de reciente creación utilizan Internet como una de sus principales herramientas para darse a conocer y en muchas ocasiones, también para vender el producto, siempre pensando por y para el cliente final.