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El síndrome post-vacacional, también conocido como depresión después de las vacaciones, se refiere a la ansiedad o presión emocional que debemos afrontar al readaptarnos a las tareas laborales, que para algunas personas, puede resultar difícil.

post vacaciones sindrome

De acuerdo a estudios realizados, se sabe que quienes son más propensos a sufrir un desequilibrio al regresar a sus actividades son aquellas personas en las que su lugar de trabajo o de estudio representa estar bajo mucha tensión o ansiedad.

El estrés es una respuesta normal de adaptación a las demandas del ambiente, sin embargo, si la intensidad de la demanda es muy grande y las reacciones de estrés muy intensas o perduran demasiado tiempo, los recursos emocionales con que contamos pueden agotarse, llegando a generar enfermedades crónicas.

En algunos casos, la presión de la vuelta al trabajo llega a ocasionar verdaderos cuadros de estrés agudo con todas las manifestaciones emocionales, del comportamiento y físicas que lo caracterizan: malestar, ansiedad, depresión, disminución del rendimiento, palpitaciones, sudoración, aumento de las frecuencias respiratoria y cardíaca, temblores, cambios de humor, etc.

Estos signos y síntomas de estrés los manifiestan con mayor frecuencia las mujeres, probablemente por desarrollar actividades en un entorno socio-familiar de mayor presión.

Para superar las molestias de esta mala adaptación al cambio entre las vacaciones a la vida laboral, te recomendamos lo siguiente:

– Comienza poco a poco tus actividades.

– Usa el tiempo de comer como momento de descanso, aprovecha la comida para hacer vida social y familiar.

– Duerme lo suficiente, evita desvelarte.

– No lleves pendientes de trabajo a casa.

– Practica algún deporte de tu agrado.

– Organiza tus actividades estableciendo horarios determinados para cada una de ellas.

– No des vueltas a un mismo tema, esto produce ansiedad, trata de encontrar alternativas.

– Seleccionar aquellas actividades que podemos llevar a cabo, y delegar aquellas para las que no estamos tan preparados.

– Mantener una actitud realista y proactiva, sin sopesar una y otra vez, de manera repetitiva y poco productiva, todas las alternativas a las cuestiones planteadas.

– Plantear los problemas laborales del modo más simple y esencial posible, prescindiendo de los detalles y sopesando la esencia para encontrar las soluciones.

– Practicar la relajación en intervalos regulares, eliminar pensamientos erróneos o ideas irracionales que puedan provocar ansiedad.