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¡Qué levante la mano el primer empleado que nunca haya tenido una diferencia, discusión o pelea con su jefe!

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Esta es una situación que se presenta muy a menudo y que debemos aprender a manejar para no caer en malos entendidos o en situaciones incómodas. Así como en la casa peleamos con nuestros padres, hijos o pareja, en el trabajo, que es como nuestro segundo hogar y donde estamos gran parte del tiempo, también hay lugar para las discusiones.

Así que relájate y pon atención a estos cinco tips para que mantengas la calma cuando discutas con tu jefe:

Entra aire negro, sale aire rosa

No hay cosa que más alargue un problema que darle vueltas y vueltas a un mismo tema, así que lo mejor es que pidas permiso a tu jefe, te salgas un rato de la oficina, respires y después vuelvas con otra tónica. Parar una discusión en un momento de euforia es algo muy complejo, pero trata de hacerlo y más si es con tu jefe; esto te evitará problemas y te hará pensar mejor las cosas para después tener una conversación más amena sobre el tema con tu superior.

Sé cauteloso

Muchas veces los empleados no están de acuerdo con ciertas decisiones o no las tienen del todo claro, y está muy bien discutirlas para que haya un buen ambiente laboral y no existan resentimientos en el trabajo, pero hay que ser muy cautelosos con la forma en la que vamos a expresar nuestro descontento y mucho más si somos nuevos en la compañía y estamos en periodo de prueba.

No cuentes todo a tus compañeros

No hay cosa más desagradable que los chismes de escritorio, así que evítalos a toda costa. Cuando hayas discutido con tu jefe, mantén los detalles reservados y analiza lo sucedido para ti mismo. Si sientes mucha necesidad de contar lo que pasó, de desahogarte o de pedir un consejo, hazlo con una amiga que no sea del trabajo o con un familiar.

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Recuerda lo bueno del trabajo

Si hay algo que te ayude a superar los problemas o a mantener la calma cuando has discutido con un superior es pensar en las cosas y logros positivos que has obtenido a lo largo de tu ejercicio profesional. Así que cuando estés pasando por esta situación, piensa en las veces que tu jefe te ha felicitado por alguna labor sobresaliente o recuerda los momentos graciosos que has vivido en la oficina, eso muy seguramente te ayudará a bajar el enojo.

Mañana será otro día

Dicen por ahí que dormir es la mejor terapia para olvidar todos los males y cuando discutes con tu jefe no es la excepción. Por eso, termina tu jornada laboral, llega a tu casa, báñate, ponte una pijama cómoda y duerme, verás que al día siguiente amaneces con una mejor actitud para asumir las nuevas sorpresas que te traerá la vida.