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En pleno siglo XXI, todavía algunos extranjeros adinerados tienen el sueño de una gran aventura africana: la emoción de cazar un león. Ahora, la matanza de Cecil, el famoso felino de Zimbabwe ha causado repudio mundial y ha enfocado los reflectores en lo que muchos consideran una industria cruel, a veces ilegal, que amenaza la supervivencia de numerosas especies.

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Por ello, la Asamblea General de Naciones Unidas llamó a todos los países a que intensifiquen sus esfuerzos para enfrentar la caza ilegal y el tráfico de fauna silvestre, en medio del escándalo desatado por la matanza del león “Cecil”.

Esta resolución, la primera en su género, busca combatir más eficazmente el comercio ilegal de especies salvajes en riesgo de extinción, como elefantes y rinocerontes, y fue presentada por Gabón y Alemania desde hace dos años y ahora será adoptada por los 193 países miembros de la Asamblea.

El texto alienta a los países a “tomar medidas eficaces para prevenir y combatir” la caza furtiva y el contrabando, tanto en zonas de África, donde la caza furtiva hace estragos, como entre los consumidores, en particular en los países asiáticos que son devotos de los cuernos de rinoceronte.

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La resolución también alienta a los países a reforzar sus legislaciones “para que el comercio ilegal de especies protegidas de fauna y flora salvajes sea visto como un grave delito del crimen organizado”.

“Como la mayoría de la gente en el mundo, estamos indignados con lo que le sucedió a este pobre león”, dijo el embajador de Alemania en Naciones Unidas, Harald Braun, luego de que la resolución fuera adoptada.

Organizaciones de protección de los animales como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, en inglés) y TRAFFIC calificaron como histórica la aprobación de esta resolución.

Se estima que cada año se matan ilegalmente en el continente africano 30 mil elefantes para alimentar el comercio de marfil, sobre todo de China y otros países asiáticos.

Los tres grandes centros de contrabando de marfil son Kenia, Tanzania y Hong Kong.