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De vez en cuando, darle un vistazo a nuestras actitudes no está nada mal, sobre todo si has notado que tu lista de amigos es menor que antes o que tienes problemas frecuentes con tu familia.

actitud negativa 1

Si estás continuamente cayendo en este tipo de comportamientos que a continuación te enlistamos, es hora de que empieces a pensar en un cambio de tu parte:

– Quejarte por todo: Todos nos hemos quejado de algo en alguna etapa de nuestra vida; sin embargo, hay personas que se quejan de todo aunque no lo hagan conscientemente. No tienen otro tema de conversación que las cosas que han salido mal, que están horribles, que no le benefician o sus múltiples problemas. Escuchar a alguien hablar de modo negativo todo el tiempo cansa, incluso aburre.

Analiza tus conversaciones con las personas que te rodean; si todo lo que expresas son quejas, es hora de cambiar de sintonía y enfocarte en aquello que sí sale bien, lo que es positivo para tu vida o lo que tienes que agradecer.

– No saber escuchar: Por lo regular nos sentimos muy bien con alguien que nos escucha y que comprende lo que le decimos. Pero, ¿te ha tocado estar con alguien que sabes perfectamente que no te está escuchando? Tanto en las amistades como en relaciones familiares es imprescindible aprender a escuchar. No se trata de ser el paño de lágrimas de todo el mundo, pero si alguien te busca para platicarte algo o se abre contigo acerca de una situación por la que está pasando, es importante ponerle atención.

actitud negativa 2

– Decir a todo que NO: Nunca falta una persona que siempre se queja por estar aburrida, así que es muy posible que uno tenga ganas de invitarla, pero su contestación siempre es un NO acompañado de diversas explicaciones o pretextos. Al paso del tiempo, lo más seguro es que nadie tenga ganas de tomarla en cuenta para un plan futuro. Si nos convertimos en ese tipo de personas, tarde o temprano nos daremos cuenta que ya no nos invitan o ya no participamos en ninguna actividad.

– Las críticas: Criticar a veces es bueno, cuando es constructivo, pero cuando estas críticas ya rebasan los límites, pueden terminar aburriendo y distanciando a la gente, por lo que si nuestras conversaciones no suelen ser más interesantes y enriquecedoras, lo más seguro es que ya nadie quiera platicar con nosotros.