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Cuando escuchamos hablar de bacterias, por lo general las asociamos con algo negativo; sin embargo, hay varias que son primordiales para nuestro bienestar orgánico, como las necesarias para la flora intestinal. 

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Lactobacillus acidophilus y Lactobacillus bifidus son dos de las bacterias beneficiosas que justamente evitan que proliferen aquellas que podrían resultar perjudiciales y provocar enfermedades en nuestro organismo. Afecciones como intestino irritable o colon agrandado pueden presentarse cuando las bacterias protectoras no se encuentran en cantidad suficiente.

Por diferentes motivos nuestra flora intestinal puede sufrir un desequilibrio, por ejemplo los antibióticos, aunque cada vez son más específicos, pueden barrer con las bacterias de nuestro sistema digestivo. También una alimentación inadecuada, algunas pastillas anticonceptivas, estrés prolongado o exposición a ciertas sustancias tóxicas, pueden causarnos desequilibrio.

El proceso de recuperación total de las bacterias intestinales tarda entre cuatro y ocho semanas; sin embargo, es importante que hagamos los tratamientos adecuados para estabilizar nuevamente los niveles de bacterias, ya que podría ser una perfecta oportunidad para que hongos, bacterias malignas o virus, vengan a provocarnos alguna afección más desagradable.

Para ello, existen una serie de alimentos que favorecen el aumento de la flora bacteriana, los cuales se denominan alimentos probióticos. Estos alimentos fermentados poseen una serie de microorganismos vivos, que permanecerán vivos en nuestro intestino, los cuales ayudan a recuperar naturalmente la flora intestinal.

– Yogur: Uno de los alimentos probióticos más comunes es el yogur. Si necesitas recuperar tu flora bacteriana, puedes consumir cualquier tipo de yogur. En la actualidad, se comercializan una variedad de yogures, enriquecidos con Lactobacillus GG, una bacteria específica para tratar esta afección.

– Alimentos del Oriente: Otros alimentos probióticos provienen en su mayoría de Oriente, aunque cada vez más comunes en el mundo occidental; algunos de ellos son la sopa de miso, el chucrut, alcachofas de Jerusalén, tempeh y microalgas como la espirulina.

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– Quesos blandos: Algunos quesos como el gouda contiene lactobacilos fundamentales para la salud de la flora intestinal y el buen funcionamiento del sistema inmune.

– Complementos: Si con los alimentos probióticos no logras regular tu flora intestinal, puedes consumir algunos complementos probióticos, que vienen en forma de cápsulas, polvo o líquido, y que también te ayudarán en este proceso.

Algunas personas han demostrado cierta intolerancia a los alimentos probióticos, sobre todo durante los primeros días del tratamiento, pero los inconvenientes en general desaparecen luego de dos o tres días. Si no toleras estos alimentos y no logras recuperar tu flora bacteriana debes acudir a consulta con un médico.