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En numerosas investigaciones se ha demostrado que los ácidos grasos Omega-3, presentes entre otros alimentos en las nueces, tienen un efecto antidepresivo y estabilizan el estado de ánimo.

nueces 35

Unos años más tarde, otra investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburg determinó que personas saludables con un bajo nivel sanguíneo de Omega-3 tienen más posibilidades de tener ideas pesimistas y deprimirse que quienes tienen valores normales de este ácido graso.

Además, según otro estudio, pero de la Asociación Británica para el Manejo de la Ira, una dieta rica en Omega-3 nos permite gestionar mejor las situaciones estresantes, hasta el punto de que reduce la hostilidad hacia los compañeros de trabajo y hasta evita que gritemos a otros conductores mientras circulamos por zonas de tráfico intenso.

Este ácido graso no es el único ingrediente con efectos antidepresivos. La tristeza crónica también puede achacarse a bajos niveles de aminoácido treonina, un desequilibrio que, tal y como demostraron hace poco científicos del Princeton Brain Bio Institute, se puede combatir añadiendo a la dieta un puñado de semillas de sésamo.

semillas de calabaza

Por otra parte, las semillas de calabaza son ricas en zinc, un mineral que según la Academia Polaca de Ciencias, mantiene a las neuronas vivas y es necesario para convertir el aminoácido triptófano en serotonina.

A esto se suma que el azafrán también ha sido identificado como un remedio natural contra la depresión en un estudio reciente de la Universidad de Teherán, en Irán.