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Aceptémoslo; los veintitantos terminaron y ahora llegamos a los treinta. Peor aún, ya estamos en ellos y aún nos cuesta trabajo resignarnos a nuestra edad, a que no solo los años caigan encima, sino que además nos lo recuerden a cada rato diciéndonos que las canas ya comienzan a notarse, las pequeñas arrugas en nuestros ojos y la flacidez donde antes no existía.

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Cumplir 30 años es un evento que para nadie pasa desapercibido. Para bien o para mal,  llegar a esa edad es llegar a un momento de la vida en donde se hace un recuento de lo conseguido y lo que falta por alcanzar.

Una casa propia, una pareja estable, un trabajo apasionante y una carrera prometedora, planes de tener hijos, viajes, un auto y hasta quizá un perro para abrazar en la idílica fotografía del perfil de Facebook son todas esas cosas con las que alguna vez, muchos soñamos de jóvenes pero que hoy, en los 30, o cercanos al umbral de la década, tenemos una cierta sensación de frustración y desconcierto frente a todos estos ideales que abrazamos años atrás y aún no llegamos a cumplir.

En algunos casos, la llegada de los treinta va a la par de una crisis vocacional, pues uno se pregunta si realmente lo que se estudió es nuestra verdadera vocación y comienza un replanteamiento sobre temas que creíamos tendríamos resueltos a esta edad y nos damos cuenta de que nuestra vida aún está en construcción.

Pero, ¿por qué ocurre la crisis de los treinta? ¿Por qué ese “tercer piso” nos aterra más que pasar a los 20 o los 40? Una de las primeras respuestas es porque ya no somos considerados jóvenes, ya que muchos países dejan de dar descuentos o beneficios a los mayores de 30 años, al considerarnos ya como adultos.

crisis de los 30

En el plano psicológico y social ocurre que es una etapa de transición en la que muchos comienzan a vivir en pareja y tener hijos porque ya estamos en esa parte media que va de los 30 a los 50 que marca nuestra esperanza de vida.

La crisis de los treinta, hoy en día, es un problema reciente, muy marcado por las exigencias culturales de la época y se ha convertido en un fenómeno global y de las grandes ciudades, donde la exigencia o la vida demandan cada vez más, apremiando el deseo de logros, sea una familia, la casa propia, un auto o cierto trabajo.

Aunque muchas personas manifiestan que no sintieron nada distinto al cumplir los 30 años, lo cierto es que otras pueden pasar por momentos difíciles solamente por el hecho de “subir al tercer piso”. Lo primero que debe saber una persona que cumplió o está a punto de cumplir los 30, es que entra a una etapa de la vida en donde es natural que se presenten muchos interrogantes.

También, es natural sentir miedo, angustia o temor, pues el ser humano se da cuenta que ya no es un niño sino un adulto con cientos de responsabilidades que cumplir. Lo importante, más que torturarse por “sentirse viejo”, es asimilar que todas las etapas de la vida traen consigo cambios, positivos y negativos y, por lo tanto, hay que vivirlos a plenitud y conscientes de la etapa en que se vive.

También, es importante que analicemos nuestros ideales y nos demos cuenta si en realidad no están planteados respecto a preconceptos sociales. Las crisis a ésta y a cualquier edad, se da cuando la persona se evalúa no teniendo en cuenta sus ideales, sino lo que la sociedad quiere que sean. Muchos sufren no precisamente por querer alcanzar algo, sino por no conseguir lo que los demás creen que ya debía haber alcanzado.

30 anos

Otro de los consejos importantes para los que llegan a los 30 es no compararse con los demás, pues es ahí donde surgen las dudas, los temores y hasta las envidias. “Es que mi hermana que es menor ya tiene dos hijos y yo no tengo nada”, “Es que mi jefe no ha llegado y gana el triple que yo”, “Es que mi primo tiene mejor apartamento y le llevo tres años”, son frases comunes que deben evitarse a toda costa, pues lo único que se logra al compararse con otros es precisamente desconsuelo, inseguridad y crisis aún más agudas.

Llegar a los 30 años es un acontecimiento muy positivo para muchas personas. “Es la mejor etapa de la vida” dicen unos. “Se vive más, y mejor” dicen otros. Lo cierto es que cada persona decide cómo afrontar esta etapa.