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Cada vez más hombres y mujeres deciden vivir solos por su propia elección, después de sufrir alguna crisis vital o simplemente por el hecho de disfrutar de una experiencia, que puede ser sumamente enriquecedora y ayuda al crecimiento personal.

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A muchas personas les aterroriza quedarse a solas, aunque sea un solo día. Otras no soportan el silencio que implica estar en soledad. Cuando están en sus casas mantienen siempre la televisión encendida para sentirse acompañadas, hablan por teléfono horas y horas o se conectan a Internet a cada rato para acallar la sensación de vacío interior que las agobia.

Pero vivir en solitario, aunque sólo sea una temporada y siempre que sea una opción deliberada, ayuda a crecer como persona, a vencer miedos y explorar las propias capacidades. Cuando se supera el desasosiego inicial y el miedo a lo desconocido, la sensación puede ser embriagadora y apasionante.

De hecho, a muchos les pasa que piensan mucho antes de iniciar una convivencia y renunciar a los dulces frutos de la soledad. Se han acostumbrado a sentirse libres, y no están dispuestos a tomar iniciativas que les recorten esa encantadora libertad.

De acuerdo a testimonios de muchos que han decidido vivir solos y a los expertos en psicología social, estar solo es algo positivo porque:

– Ayuda a aclarar la mente: Cuando ocurren situaciones de estrés en el ámbito familiar o laboral, permanecer un rato a solas ayuda a distanciarse del conflicto y a encontrarle una mejor solución. Se pueden sopesar mejor los aspectos favorables y desfavorables de un asunto sin que nadie influya.

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– Permite desarraigar el miedo a mirarse por dentro: Muchas personas se rodean de ruido, actividades y gente para no enfrentarse a si mismas. Al permanecer en soledad, se dan cuenta después de un tiempo que estar solo no es tan terrible e incluso, puede ser agradable, una oportunidad de reflexionar, corregir errores y definir metas en la vida.

– Mejora las relaciones personales: Al estar más relajados es más fácil evitar conflictos con los demás y si surgen, se está en mejores condiciones para resolverlos, ya que el hecho de conocerse a uno mismo ofrece otra perspectiva de las cosas. Además, valoras más las relaciones y utilizas todos tus recursos para socializarte mejor y a conciencia.

– Se es uno mismo al 100 por ciento: Cuando se vive con alguien, se entra en simbiosis con esa persona, aunque no se lo desee. En cambio cuando se vive solo, la persona siente que controla su propia vida, da curso a sus inquietudes, tiene más tiempo para ella, para volcarse en su trabajo, aficiones y vida social.