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Los gimnasios, esos grandes templos donde se forjan cuerpos musculosos y en dónde se combate ese “gordito” tipo michelín, también son lugares donde habita todo tipo de gente, auténticos personajes para los que la sala de pesas es su segunda casa y sin los cuales, los gimnasios no se entenderían.

barbie gym

¿Quién no ha coincidido en la sala de cardio con el típico corredor de fondo en cinta o con el que quiere impresionar? Algunos se limitan a ejercitarse constantemente y otros simplemente a ligar o hacer nuevos amigos, pero todos y cada uno tienen su rol establecido.

– El que va por temporadas: Típico, inicia el año con todas las ganas, pero luego se aburre o desmotiva y deja de ir. A veces regresa al gym antes de Semana Santa, pero igual, vuelve a abandonarlo varios meses.

– El que vive en el gym: En el lado opuesto están los que prácticamente viven en el gimnasio y se ejercitan varias horas al día, sin importar que sea fin de semana o día festivo. Son parte del mobiliario.

– El que quiere impresionar: Cada que pasa la chava que le gusta le pone más peso a los aparatos, aunque a veces los músculos lo traicionan.

– El invisible: Va al gimnasio todos los días pero nadie nota su presencia. Hace sus ejercicios y se va, no quiere hablar con nadie ni que le ayuden o den consejos. Todos saben quién es pero nadie ha tenido una conversación con él.

personaje gym1

– El narcisista: El espejo es su mejor amigo, le gusta observarse y ver la evolución de sus músculos segundo a segundo. Su rutina consiste en una repetición de pesas por una alzada de playera en el espejo y el colmo es que se saca “selfies” cada rato.

– La barbie: Su cuerpo escultural no es producto de las horas de ejercicio, sino de las horas de quirófano en las que ha invertido. Viste lycra y no es muy agraciada, pero de cuerpo es espectacular.

– La señora fitness: Está tan en forma que deprime a todas las chavitas de 15 y 20 años que a su edad no tienen ni la mitad de su cuerpo. Se ve saludable y sonriente, y resulta encantadora.

– El chico suplementos: El volumen de su cuerpo le ha costado miles de pesos. Todos los días toma 20 suplementos alimenticios y pastillas gigantes. Cuando está en el gimnasio toma malteadas mientras carga un exceso de peso en todos los aparatos.

– El maratoniano: Llegamos al gimnasio y vemos a un tipo empapado en sudor en la máquina de correr o en su defecto la elíptica. Nos vamos a la ducha y el tipo sigue ahí, con la misma postura, la misma cara. Después de ducharnos y vestirnos nos asomamos para ver si ha parado pero no, todavía está en la máquina.

biggest loser

– El gordito: Esta especie suele tener hábitos idénticos: ropas holgadas, tenis no profesionales para correr y cara de flojera. Van al gimnasio porque desean cambiar su cuerpo, pero les gana la ley del mínimo esfuerzo.

– El publirrelacionista: Es el que va al gimnasio básicamente para hablar y hacer amigos. Entrena poco, pero siempre está ahí para hacer ayudas y darte conversación. Es el que suele organizar alguna que otra salida los fines de semana.

– La parejita rídicula: No faltan los novios que se inscriben juntos al gimnasio. El colmo son los que visten similar, hacen la misma rutina, van juntos de aparato en aparato y se besan estando sudados.