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Llegar a la Hostería de Santo Domingo es entrar al corazón de la ciudad. Con más de 150 años es, oficialmente, el restaurante más antiguo de la Ciudad de México.

Hosteria Santo Domingo

Su historia comenzó a escribirse en 1860, cuando el Convento de Santo Domingo de Guzmán se fraccionó y uno de sus edificios sur se convirtió en un mesón que hospedaba y alimentaba a los paseantes del primer cuadro de la Ciudad.

La construcción conserva intacto el estilo del siglo XVI y cuenta con un mural al fondo del restaurante, que nos muestra la Plaza de Santo Domingo contemplada de sur a norte, en los primeros años de la vida independiente de México, el cual fue realizado por el maestro Antonio Albanés en 1956 y posteriormente fue reproducido en los billetes de mil pesos que circulaban en la década de los ochenta.

Como en todo edificio colonial que se precie de serlo, la Hostería tiene a su fantasma, un monje encapuchado que se deja ver sólo bien entrada la noche, con la característica de permanecer estático y regularmente aparece siempre en el mismo lugar, como recordando aquella época donde solía convivir con sus hermanos monjes.

mural hosteria sto domingo

A pesar del habitante incómodo, los platillos que se sirven en la Hostería de Santo Domingo se han convertido en favoritos de grandes figuras. Se dice que Agustín Lara no perdonaba sus romeritos, y Gerardo Murillo “Dr. Atl” tenía especial predilección por las pechugas rancheras con nata.

Hoy, muchos amantes del buen comer hacen parada en este lugar, especialmente en temporada de chiles en nogada, cuya receta fue rescatada del Archivo General de la Nación por Salvador Orozco, padre de Margarita, quien adquirió el restaurante hace más de 50 años, y la cual dicta que van capeados y rellenos sólo de carne y frutos secos.

Algunos de los imperdibles de este histórico lugar son el pollo manchamantel, la sopa enfrijolada, la calabaza en tacha, la crema atzimba y los cabellitos de ángel.

Ni el sismo de 1985, ni la renovación del Centro Histórico, ni el paso del Metrobús frente a sus puertas han mermado la fama de la Hostería de Santo Domingo, certificada en los noventa por el entonces Departamento del Distrito Federal como el restaurante más antiguo de la Ciudad.

hosteria sto domingo interior

Durante estos años, sus muros han guardado miles de historias y han visto desfilar a millones de comensales, algunos tan afamados como Miguel Lerdo de Tejada, Salvador Novo, María Félix, Jacobo Zabludovsky y Ernesto Zedillo, entre muchos otros.

 

Ana E. Martínez-Gracida Núñez

Twitter: @Moroccotopo77