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¿Cuántas veces no nos ha pasado que nos hacemos amigos de una chica o chico que al parecer es “buena onda” y al final acaba traicionándonos y diciendo pestes de nosotros?

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Algunas veces nos pasamos de ingenuos confiando en un 100 por ciento en nuestro supuesto “amigo”. Sabemos que encontrar un confidente no es fácil, pero creer ciegamente es también un grave error.

Muchas veces hay que aprender a identificar las verdaderas amistades. Que salga con nosotros, la pasemos bien juntos y seamos los mejores compañeros a la hora de reventar, no significa que sea una buena amistad.

Los amigos y amigas se cuentan con los dedos, y a lo largo de nuestra vida podemos conocer un montón de gente, pero una amistad verdadera es una bendición muy rara. Para poder identificar si una amistad realmente es verdadera o falsa, te dejamos algunos tips:

– Analizar quiénes se interesan por nosotros: Si nuestro amigo no nos llama ni viene a vernos, cuando nosotros sí lo hemos hecho, estamos hablando de una falta de reciprocidad en la amistad. Si nosotros siempre estamos ahí para esa persona, pero cuando la necesitamos ella no, es momento de definir si es el tipo de amistad que queremos.

Confiar o no: Si nos preguntaran cuántos amigos tenemos, seguramente contestaríamos que muchos o pocos, pero si añadiéramos otra cuestión, como en quién de ellos confiamos, ya son menos, si no es que ninguno. La confianza es algo muy difícil de ganar, pero extremadamente fácil de perder. Si no podemos confiar en esa persona, si sabemos que nos miente y que no podemos pedirle favores porque no responde o divulga nuestros secretos, es momento de que reflexionemos si estamos dispuestos a esforzarnos por cuidar una amistad que no nos está beneficiando.

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– Promesas rotas: De la mano con lo anterior, si nuestro amigo es incapaz de mantener una promesa que nos hizo, si evita prometer desde el inicio y además, evade la responsabilidad de haber quedado mal, estamos hablando de que realmente no le interesa la amistad. Probablemente tenga algún otro interés en nosotros, mas no la amistad sincera y genuina que ofrecemos.

– Habla a nuestras espaldas: Todos hemos tenido una amistad que nos “echa flores”, solo para enterarnos después que habla lo peor de nosotros en nuestra ausencia con amigos y conocidos. Un verdadero amigo nunca querrá perjudicarnos, así que si tenemos un caso así, es necesario que encaremos a la persona y le preguntemos por qué lo hace. Estas amistades son sumamente nocivas, por lo que siempre será mejor evitarlas.