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Cuando nuestros hijos son pequeños, ponemos todos nuestros esfuerzos por educarlos y enseñarles qué hacer, cómo actuar y a quién acudir si atraviesan una situación crítica y en ese momento no se encuentran con nosotros.

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Pero los pequeños crecen y se transforman en esos adolescentes hiperactivos, independientes y que aparentan poder manejar cualquier situación. Incluso, nosotros nos relajamos más y por momentos, para no resultarles molestos con nuestras recomendaciones y consejos, los damos por sobreentendidos.

A pesar de que nuestros adolescentes aparenten llevarse el mundo por delante, es necesario prepararlos para algunas situaciones que puedan producirse.

¿Cuáles son las situaciones de emergencia más comunes que suelen atravesar los adolescentes? Cuando los adolescentes aprenden a manejar, esto lleva cierta carga de independencia, pero nadie está exento de un accidente automovilístico. Es importante recordarles la importancia de no ingerir alcohol cuando conduzcan un auto, ya que el alcohol disminuye los reflejos.

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Otra de las emergencias que pueden suscitarse son incendios en el hogar. Siempre es prudente conversar acerca de un plan de escape en el caso de que se produzca un conato de incendio.

Los adolescentes suelen distraerse y esto los hace mucho más vulnerables a ser víctimas de un asalto, simplemente para robarles el celular e incluso, los tenis. Muchas veces son asaltados por bandas de jóvenes, por eso es importante enseñarles a que presten atención cuando caminan por la calle, que estén alertas ante cualquier movimiento que presientan como extraño y que, en caso de ser asaltados, no opongan resistencia. Su vida vale más que cualquier celular.

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¿Cómo hablar con nuestros hijos adolescentes de estas situaciones? Es bueno conversar con ellos desde que están cursando la escuela primaria, para incorporarlo como parte de las conversaciones cotidianas.

Es importante hacerles ver que estas charlas y consejos no son una especie de regaño o alarmismo, sino una enseñanza para poder tomar la decisión correcta acerca de lo que se debe hacer y que nunca duden en acudir a un adulto si necesitan ayuda.

Como padres, siempre deseamos que nuestros hijos estén seguros y lejos del peligro, pero siempre hay que estar preparados, lo mejor que se pueda, para esas situaciones que pueden poner nuestro mundo de cabeza.