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Usamos mucho esta frase para distinguir enfáticamente una cosa de otra, subrayando que las dos no son en absoluto comparables, o que cierto tema u objeto no debe mezclarse con otros por ser de distinta naturaleza.

costal de harina

El origen de esta frase podemos encontrarlo en la época donde los molinos recolectaban el grano de todos los agricultores y se encontraban con que la harina resultante tenía mejor o peor calidad, dependiendo del costal del que provenían.

Durante el procesamiento del trigo con la idea de convertirlo en un polvo que luego se transformara en pan, se hacía la separación según el tipo y la calidad, por ello era preciso no mezclarlas, pero sobre todo, no ponerlas en un mismo costal.

Con el tiempo, la expresión tomó el significado actual que sirve para diferenciar claramente un tema de otro.