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La memoria, como cualquier otra habilidad del ser humano, se puede desarrollar utilizando diversas técnicas que, conforme se perfeccionan, las posibilidades adquiridas pueden ser enormes y útiles en la vida diaria.

Nelson Dellis

Llegar a memorizar el orden de 52 cartas de una baraja en menos de 1 minuto o el de 310 números en 5 minutos, así como el de 193 nombres en 15 minutos son récords que ostenta el 3 veces Campeón de Memoria en EUA, Nelson Dellis.

Es sorprendente la capacidad que se puede desarrollar para almacenar tal cantidad de información utilizando las técnicas adecuadas, dijo el joven de origen inglés.

Al participar en un evento donde también se dieron a conocer los beneficios que para estas habilidades aporta el ácido graso denominado DHA, detalló que muchas de estas técnicas provienen desde la Grecia antigua, pero “las hemos olvidado”.

En el acto realizado en el Papalote Museo del Niño, planteó que estas técnicas, para las cuales se necesita practicar 4 aspectos básicos: ejercitar la mente, comer bien, ser social y ejercitar el cuerpo; pueden ser de gran ayuda en las actividades laborales o de la escuela.

Recordar

El fundador de la asociación “Climb For Memory”, detalló que a él le funciona asociar información abstracta con imágenes coloridas.

De esta manera es mucho más fácil cuando se le añade significado a las cosas, ya que el cerebro no memoriza bien cuando la información no tiene sentido.

Para esto se puede utilizar cualquier imagen, añadió, y en caso de que utilicemos, por ejemplo, la de una pizza, entre más detalles se le agreguen, como los ingredientes, el olor, incluso la temperatura y el sabor, será mejor.

Por lo que, si en el proceso se olvida algo es o porque no se le prestó suficiente atención o porque no se añadieron las imágenes correctas a la asociación.

memoria

El siguiente paso, una vez que se tiene la asociación mental, es poder guardar y “ubicar” esa imagen en algún lugar de nuestro cerebro, como si fuera una computadora, para poder utilizarla posteriormente.

Para esto utiliza lo que denomina el “método del viaje”, en donde lo primero es recordar un espacio que conozcamos bien como la propia casa o lugares donde se ha estado mucho tiempo.

Las imágenes se “colocan” en puntos conocidos, a los que llama “puntos ancla”, como pueden ser, en caso de haber pensado en el interior de una casa: la puerta de entrada, el sillón de la sala, la estufa de la cocina, la cama y así sucesivamente.

De esta manera, al iniciar el “viaje por la casa” en el orden que acomodamos las cosas, las imágenes se van representando en la mente y por consiguiente la información que les asociamos.

Al final no se trata sólo de aprender “trucos”, sino darle sentido a esa información en nuestra vida diaria.