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El refrán “A palabras necias, oídos sordos” significa que no hay que hacer caso a la gente que habla sin conocimiento o solo dice cosas malas de nosotros para hacernos daño, sin ningún ánimo de ayudarnos o aconsejarnos. 

oidos sordos

En el contexto de una conversación, entendemos por palabras necias aquellas que no responden a la verdad, se dicen con mala intención o en un momento poco apropiado. Por eso, lo mejor es no prestarles demasiada atención.

Por otro lado, oídos sordos significa precisamente no escuchar, actuar como un sordo que no oye nada. Probablemente proviene de un lugar tan remoto como la Biblia, que está llena de episodios donde esta expresión se utiliza. Por ejemplo, en el salmo 58, se describe a los débiles que son como “la víbora sorda que dejó de escuchar”.

De esta manera, y a través de la Edad Media, la expresión se hizo popular en el lenguaje inglés. La expresión “deaf ears” se ha venido usando habitualmente desde el siglo XV, acompañada del verbo “fall” (“fall on deaf ears”) y también del verbo “turn” (“turn a deaf ear”, hacerse el sordo). De la misma forma probablemente llegó al castellano para quedarse.

Otra expresión en castellano, más anticuada pero con matiz similar, es aquella que dice que “a boca de borracho, oído de cantinero”. En Latinoamérica no se ha importado la expresión tal cual, sino que en algunos países se ha sustituido por la versión local del dicho, como “a la basura, escobazo o al mojón, poca atención”, o la más coloquial, “a chillidos de puerco, oídos de chicharronero”.