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La economía incide en todos los aspectos de la vida y, por ende, también en la relación con la pareja y los miembros de la familia. Mantener una administración ordenada del dinero nos puede ayudar a evitar conflictos por asuntos económicos, sacarle más provecho a los ingresos y hasta ahorrar.

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Si queremos tener una economía sana en pareja, incluso en tiempos de inestabilidad económica, debemos cumplir con unos principios básicos que, con independencia de nuestro nivel de ingresos, nos ayudarán a llegar con menos apuros a final de mes:

1.- Pagar la hipoteca lo antes posible: Cuando tenemos un dinero extra o recibimos una herencia, la mayoría de las personas tiende a “darse un capricho” en lugar de invertir en mejorar la situación económica que les ahoga, por lo que prefieren hacer ese viaje o comprar ese coche que les permita evadirse de esa realidad, aunque sea momentáneamente. Error. Lo mejor que se puede hacer cuando recibimos una cantidad inesperada es amortizar nuestra hipoteca, si la tenemos. El grueso de los intereses se paga en los primeros años, y a medida que va transcurriendo el tiempo, son cada vez menores. Por eso, cuanto antes amorticemos el capital pendiente, dejaremos de pagar los intereses sobre ese capital y más ahorraremos.

2.- Evitar el sobreendeudamiento: El tipo de interés de la financiación a través del dinero de plástico suele situarse alrededor del 20 por ciento, lo que supone una asfixia financiera de la que es muy difícil escapar. Por eso es aconsejable utilizar las tarjetas de crédito de manera responsable, solo para gastos elevados o extraordinarios y nunca para gastos corrientes del día a día.

3.- Cuidado con el registro de morosos: Es fácil entrar, pero muy difícil salir. La crisis económica y la falta de empleo pueden provocar que tengamos cada vez más dificultades para pagar algunos préstamos. Pocas veces somos conscientes de los riesgos que supone convertirse en moroso. Incumplir con nuestras obligaciones de pago contraídas con empresas o entidades financieras puede acarrearnos graves problemas, como la imposibilidad de dar de alta servicios a nuestro nombre o el acceso a hipotecas y créditos personales.

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4.- Hacer un presupuesto: Para tener una economía familiar sana necesitamos saber con exactitud cuánto dinero entra en casa y en qué lo gastamos. La mejor forma de controlarlo es a través de un presupuesto detallado. Así podremos dar prioridad a unos gastos sobre otros, reducir las deudas y contribuir al ahorro familiar. Los expertos estiman que deberíamos ahorrar aproximadamente el 10 por ciento de nuestros ingresos mensuales.

5.- Mantener unos “ahorros de emergencia”: Son pocas las personas que disponen de ahorros para afrontar eventuales emergencias, y solo un pequeño porcentaje dice tener ahorrada una cantidad suficiente como para financiar sus gastos corrientes durante un año en el caso de que las cosas vengan mal dadas.